Plan de lectura bíblica: cómo leer la Biblia en un año

Respuesta breve

La Biblia tiene 1189 capítulos, así que para leerla en un año hay que leer algo más de tres capítulos al día, unos quince o veinte minutos. Sigue un plan sencillo, lee siempre a la misma hora y, si te atrasas, simplemente retoma la lectura.

Cada enero muchas personas se proponen que este será el año en que leerán toda la Biblia. Es una buena meta. Cuando lees la Biblia de principio a fin, ves la historia completa: la creación y la caída, las promesas de Dios a Abraham y a Israel, la venida de Jesús y la esperanza de una nueva creación. Versículos que conoces desde hace años de pronto encuentran su lugar en el cuadro completo.

Es una meta al alcance de casi cualquiera. No hacen falta conocimientos especiales, solo un plan y unos minutos cada día.

Unos tres o cuatro capítulos al día

La Biblia tiene 66 libros y 1189 capítulos: 929 en el Antiguo Testamento y 260 en el Nuevo. Si los repartes entre 365 días, salen algo más de tres capítulos diarios. Algunos días serán tres y otros cuatro. Para la mayoría de las personas eso significa entre quince y veinte minutos de lectura.

Ya el primer salmo describe a la persona que se deleita en la Palabra de Dios y medita en ella de día y de noche:

BIENAVENTURADO el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Antes en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.

Sal 1:1–3 · Reina-Valera 1909

John MacArthur llama a este salmo la introducción a todo el libro de los Salmos y explica que al creyente feliz lo distingue la meditación profunda en la Palabra de Dios. La imagen es la de un árbol plantado junto al agua. MacArthur señala que «plantado» significa literalmente «trasplantado»: un árbol no se planta a sí mismo, como tampoco el pecador se traslada solo al reino de Dios. Ese árbol bebe sin cesar y a su tiempo da fruto. Leer la Biblia en un año funciona igual. La lectura de un día puede parecer poca cosa, pero día tras día va dando forma a tu manera de pensar, de orar y de vivir.

Un plan sencillo, mes a mes

Hay muchos planes de lectura: de corrido desde Génesis hasta Apocalipsis, en orden cronológico o con unos capítulos de distintas partes de la Biblia cada día. El plan de abajo es de los más sencillos. Lees el Antiguo Testamento en orden durante todo el año y, a partir de febrero, añades en paralelo un poco del Nuevo Testamento. Julio es solo para los Salmos: son 150, pero la mayoría son breves.

Mes Antiguo Testamento Nuevo Testamento Inicio
Enero Génesis, Éxodo — Génesis 1
Febrero Levítico, Números Mateo Levítico 1, Mateo 1
Marzo Deuteronomio, Josué, Jueces, Rut Marcos Deuteronomio 1, Marcos 1
Abril 1 y 2 Samuel, 1 Reyes Lucas 1 Samuel 1, Lucas 1
Mayo 2 Reyes, 1 y 2 Crónicas Juan 2 Reyes 1, Juan 1
Junio Esdras, Nehemías, Ester, Job Hechos Esdras 1, Hechos 1
Julio Salmos — Salmo 1
Agosto Proverbios, Eclesiastés, Cantares Romanos, 1 Corintios Proverbios 1, Romanos 1
Septiembre Isaías 2 Corintios – 2 Tesalonicenses Isaías 1, 2 Corintios 1
Octubre Jeremías, Lamentaciones 1 Timoteo – Hebreos Jeremías 1, 1 Timoteo 1
Noviembre Ezequiel, Daniel Santiago – Judas Ezequiel 1, Santiago 1
Diciembre Oseas – Malaquías Apocalipsis Oseas 1, Apocalipsis 1

Para saber cuánto leer cada día, divide los capítulos del mes entre sus días. En enero, por ejemplo, Génesis y Éxodo suman 90 capítulos, unos tres al día. Si empiezas en otro mes, comienza igualmente por la primera fila y cuenta los meses desde tu propio inicio. También ayuda tener una lista sencilla de los libros e ir marcando cada uno al terminarlo.

Consejos para no abandonar

Cuando Dios le encargó a Josué guiar a Israel, le dijo que no apartara Su Palabra de su boca y que meditara en ella de día y de noche:

El libro de aquesta ley nunca se apartará de tu boca: antes de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme á todo lo que en él está escrito: porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

Jos 1:8 · Reina-Valera 1909

MacArthur explica que meditar es leer con atención y reflexionar en la Palabra. Matthew Henry subraya que ninguna ocupación eximía a Josué de hacerlo. La lectura diaria no depende solo de la fuerza de voluntad. Algunos hábitos la hacen mucho más fácil:

  • Lee siempre a la misma hora. Temprano en la mañana, en el descanso del mediodía o por la noche antes de dormir: elige lo que encaje en tu vida y une la lectura a algo que ya haces, como tu primer café.
  • Ponte al día sin culpa. Todos nos saltamos algún día. Si te atrasas, añade un capítulo más durante un tiempo, o salta a la lectura de hoy y recupera lo pendiente más adelante. Aunque te lleve catorce meses en vez de doce, habrás leído toda la Biblia.
  • Ora antes de leer. Pídele a Dios que abra tus ojos para ver lo que Él dice (Salmo 119:18). MacArthur la considera quizá la mejor oración de quien estudia las Escrituras.
  • Lee con otros. Sigue el mismo plan con un amigo, tu familia o un grupo de la iglesia, y compartan una vez por semana lo que más les llamó la atención.
  • No te detengas en las partes difíciles. Las leyes de Levítico, las listas de Crónicas y algunos profetas no son fáciles. Sigue leyendo, anota tus preguntas y busca el cuadro general en lugar de cada detalle.

Leer con otros también nos ayuda a ser honestos con lo que el texto dice de verdad. Cuando Pablo predicó en Berea, los oyentes no aceptaron sus palabras sin más, sino que las comprobaban cada día con las Escrituras:

Y fueron estós más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras, si estas cosas eran así.

Hch 17:11 · Reina-Valera 1909

Henry observa que los de Berea comparaban lo que oían con las Escrituras, y que la doctrina de Cristo no teme ese examen.

Más que una lista de casillas

El propósito de leer la Biblia en un año no es marcar todas las casillas, sino conocer mejor a Dios. Jesús dijo a Sus opositores que las Escrituras dan testimonio de Él (Juan 5:39). El comienzo del versículo se entiende de dos maneras: como un mandato a escudriñar las Escrituras o, como prefiere William MacDonald, como una constatación: ellos escudriñaban las Escrituras, pero no veían a Aquel de quien hablan.

Después de Su resurrección, comenzando por Moisés y todos los profetas, Jesús explicó a dos discípulos lo que todas las Escrituras decían de Él (Lucas 24:27). MacArthur señala que el contenido de esa conversación no quedó escrito, pero que sin duda Cristo explicó también los sacrificios del Antiguo Testamento, que anunciaban Sus sufrimientos y Su muerte. Al leer el Antiguo Testamento, presta atención a las promesas que apuntan hacia Él.

Si un año entero te parece demasiado ahora mismo, puedes empezar con algo más pequeño. Mira ¿Por dónde empezar a leer la Biblia? para dar un primer paso tranquilo. Y si en diciembre llegas al último capítulo de Apocalipsis, no habrás dominado toda la Biblia, pero habrás recorrido con Dios toda su historia, y quizá quieras volver a empezar.