Versículos de la Biblia sobre la humildad

La Biblia habla de la humildad con frecuencia y con claridad. La soberbia pone a la persona contra Dios y contra los demás; la humildad ve a Dios como grande y a nosotros tal como somos. La Escritura promete que Dios se acerca a los humildes y resiste a los soberbios.

La humildad bíblica no es debilidad ni baja autoestima. Es andar delante de Dios con un corazón dispuesto a aprender, pensar de nosotros mismos con sensatez y poner el bien de los demás por delante de nuestras ambiciones.

El retrato más claro de la humildad es Jesús mismo, que bajó del cielo para servir y morir por nosotros. Estos versículos muestran qué es la humildad, cómo la vivió Cristo y qué promete Dios a quienes se humillan.

Qué es la humildad

Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra: Mas con los humildes es la sabiduría.

Pr 11:2 · Reina-Valera 1909

Tras la soberbia viene la deshonra, pero con los humildes está la sabiduría. William MacDonald señala que primero llega la soberbia y luego la caída, mientras que la humildad reduce el riesgo de caer. Matthew Henry añade que en el humilde se ve sabiduría porque vive seguro y tranquilo.

Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios.

Mi 6:8 · Reina-Valera 1909

Israel preguntaba qué sacrificios agradarían a Dios, y Miqueas responde que ya lo sabían. John MacArthur explica que lo que el Señor quería era un compromiso de todo corazón, que se traduce en conducta justa: practicar la justicia, amar la misericordia y andar humildemente con Él.

Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado.

Mt 23:12 · Reina-Valera 1909

Jesús dijo esto de los fariseos, que amaban los primeros asientos y los títulos honrosos. La verdadera grandeza en el reino de Dios es lo contrario de lo que esperan las personas: se agacha para servir.

Digo pues por la gracia que me es dada, á cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con templanza, conforme á la medida de la fe que Dios repartió á cada uno.

Ro 12:3 · Reina-Valera 1909

Pablo habla desde la gracia que se le dio, no desde su propia importancia. Nada en el evangelio permite al creyente sentirse mayor que los demás: cada uno debe usar sus dones con sensatez y sin envidia.

Cristo, nuestro ejemplo

Nada hagáis por contienda ó por vanagloria; antes bien en humildad, estimándoos inferiores los unos á los otros:

Fil 2:3 · Reina-Valera 1909

La rivalidad y la vanagloria dividían a la iglesia, y la humildad es el remedio. Según MacArthur, la rivalidad es la ambición egoísta que produce divisiones, y la vanagloria es una presunción vacía. MacDonald las llama dos de los peores enemigos de la unidad del pueblo de Dios.

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual á Dios: Sin embargo, se anonadó á sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante á los hombres; Y hallado en la condición como hombre, se humilló á sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Fil 2:5–8 · Reina-Valera 1909

Pablo presenta a Cristo como el ejemplo supremo de humildad. MacDonald y MacArthur subrayan que Jesús existía desde la eternidad como Dios en el sentido más verdadero. Aun así renunció a los privilegios del cielo, tomó forma de siervo y obedeció hasta la muerte más vergonzosa, la cruz.

Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia;

Col 3:12 · Reina-Valera 1909

La humildad forma parte de la vida nueva en Cristo, que los creyentes se ponen como una vestidura. No es una puesta en escena de pequeñez, sino una visión honesta de nosotros mismos delante de Dios, junto con bondad, compasión, mansedumbre y paciencia.

Dios levanta a los humildes

Mas él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes.

Stg 4:6 · Reina-Valera 1909

Santiago cita Proverbios 3:34. MacArthur observa que la gracia de Dios es mayor que el poder del pecado, y que los humildes que la reciben no son un grupo especial de cristianos, sino todo verdadero creyente. MacDonald añade que no se nos deja luchar contra la carne con nuestras solas fuerzas.

Humillaos pues bajo la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce cuando fuere tiempo;

1 P 5:6 · Reina-Valera 1909

Pedro escribía a creyentes que pasaban por pruebas duras. MacDonald explica que Dios no las enviaba, pero las permitía, y que lo mejor era aceptarlas con humildad de su mano. Dios los levantaría a su debido tiempo.

La humildad empieza al ver cuán grande es Dios y cuánto debemos a su gracia.