Los frutos del Espíritu Santo y su significado

Respuesta breve

El fruto del Espíritu es el carácter que el Espíritu Santo hace crecer en todos los que pertenecen a Cristo. Pablo lo describe en Gálatas 5:22-23 como amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio.

La expresión “fruto del Espíritu” viene de la carta de Pablo a los Gálatas. Unos falsos maestros presionaban a esas iglesias para que se circuncidaran y guardaran la ley a fin de ser justos ante Dios. Pablo respondió que Cristo los había hecho libres. Pero, como explica Matthew Henry, enseguida advierte que la libertad cristiana no es licencia para satisfacer la carne.

Para dejarlo claro, Pablo pone dos cuadros uno al lado del otro. De un lado están las obras de la carne: inmoralidad sexual, idolatría, enemistades, celos, ira, borracheras y cosas semejantes (Gálatas 5:19–21). Del otro, el fruto que produce el Espíritu Santo.

Nueve cualidades, un solo fruto

Así describe Pablo el fruto del Espíritu:

Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, Mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley.

Gá 5:22–23 · Reina-Valera 1909

Matthew Henry observa que la mayoría de las obras de la carne dañan las relaciones, mientras que el fruto del Espíritu hace que los cristianos sean una bendición unos para otros.

  • Amor: John MacArthur explica que es un amor que se elige, no un apego emocional, sino entrega y lealtad sin egoísmo (1 Corintios 13:4–7).
  • Gozo: según MacArthur, se basa en las promesas inmutables de Dios y no depende de las circunstancias (Filipenses 4:4).
  • Paz: la tranquilidad interior de quien está seguro de su salvación; William MacDonald incluye también la armonía entre cristianos.
  • Paciencia: la capacidad de soportar las molestias que otros nos causan.
  • Benignidad: un trato amable que busca reconciliar.
  • Bondad: la disposición a hacer el bien a otros.
  • Fidelidad: MacArthur y MacDonald la entienden aquí como lealtad y confiabilidad.
  • Mansedumbre: MacArthur la relaciona con la sumisión a la voluntad de Dios, la disposición a aprender y el respeto por los demás. Jesús se llamó a sí mismo manso y humilde de corazón (Mateo 11:29).
  • Dominio propio: el control de las propias pasiones y deseos.

Adam Clarke señala que algunos manuscritos antiguos y la Vulgata latina añaden aquí la castidad; por eso la tradición católica enumera más frutos. En el texto que siguen la mayoría de las traducciones son nueve.

Contra tales cosas, dice Pablo, no hay ley. MacArthur explica que cuando el cristiano anda en el Espíritu no necesita una ley externa para vivir de una manera que agrade a Dios.

Aunque solemos hablar de “los frutos del Espíritu”, Pablo escribe “el fruto”, en singular. MacDonald lo resume así: el Espíritu hace crecer un solo fruto, la semejanza a Cristo. MacArthur subraya que las nueve cualidades están unidas de forma inseparable. No son un menú del que cada cristiano elige su favorita: todo creyente está llamado a crecer en todas.

El fruto crece cuando permanecemos en Jesús

MacDonald compara las obras de la carne y el fruto del Espíritu con una fábrica y un jardín. Las obras son producto del esfuerzo humano, pero el fruto crece cuando el pámpano permanece en la vid, como dijo Jesús la noche antes de morir:

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer.

Jn 15:5 · Reina-Valera 1909

El fruto del Espíritu no es un proyecto de superación personal. Es la vida de Cristo en nosotros por medio del Espíritu, a quien Dios da a todos los que le pertenecen (Romanos 8:9).

Eso no significa que solo debamos esperar. Pablo llama a andar en el Espíritu (Gálatas 5:16) y a seguir Sus pasos (Gálatas 5:25). MacArthur explica que el verbo andar indica una conducta continua y habitual, con la idea de progreso. Henry dice que hay una lucha entre la carne y el Espíritu, y que todo cristiano sincero procura oponerse a lo primero y cultivar lo segundo. Con el tiempo el Espíritu nos hace cada vez más parecidos a Cristo (2 Corintios 3:18).

Por sus frutos se conoce el árbol

Jesús enseñó que el fruto muestra qué clase de árbol es:

Por sus frutos los conoceréis. ¿Cógense uvas de los espinos, ó higos de los abrojos? Así, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol maleado lleva malos frutos.

Mt 7:16–17 · Reina-Valera 1909

Lo dijo como advertencia contra los falsos profetas. MacDonald explica que se delatan por su vida inmoral y su enseñanza dañina, porque un árbol da fruto según su naturaleza. Pero el principio vale para todos: si alguien dice conocer a Dios, pero año tras año se vuelve más duro, más orgulloso y más enojado, tiene buenas razones para detenerse y preguntarse qué pasa en su corazón.

Al mismo tiempo, el fruto no es la raíz de la salvación. Somos salvos por gracia mediante la fe, no por nuestras buenas cualidades (Efesios 2:8–9). MacArthur describe el fruto del Espíritu como las actitudes justas propias de quienes pertenecen a Dios por la fe en Jesucristo. El fruto es resultado de la vida nueva, no su precio.

Qué significa esto para usted

Si al leer la lista de Pablo siente lo lejos que está de ella, no es el único. El fruto necesita tiempo para madurar, y el crecimiento suele ser lento y difícil de ver desde dentro. Cuando falle, puede confesarlo y recibir perdón (1 Juan 1:9), y luego seguir andando con el Espíritu.

La pregunta más importante no es cuánto fruto ve hoy, sino si está unido a la vid. Permanezca en Jesús, pida al Espíritu Santo que haga crecer Su fruto en usted y confíe en que Dios terminará la obra que comenzó (Filipenses 1:6).