Versículos de la Biblia sobre el amor
El amor está en el corazón del mensaje bíblico. Juan llega a decir que Dios es amor (1 Juan 4:16): el amor no es solo algo que Dios hace, sino su propia naturaleza, y se mostró sobre todo cuando el Padre envió al Hijo para salvar al mundo.
Como Dios ama primero, el amor se convierte en el llamado de todos los que lo siguen. Jesús resumió toda la ley en dos mandamientos: amar a Dios y amar al prójimo. El amor que describe la Escritura es menos un sentimiento que una manera de actuar: paciente, fiel y práctica.
Estos versículos muestran cómo nos ama Dios, cómo es el amor verdadero y cómo su amor nos enseña a amarlo a Él y a los demás.
El amor de Dios por nosotros
Jehová se manifestó á mí ya mucho tiempo há, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto te soporté con misericordia.
Jer 31:3 · Reina-Valera 1909
Estas palabras responden a la queja de Israel en el destierro: Dios se le había mostrado hace mucho, pero ahora parecía lejano. Como explican Matthew Henry y el comentario de Jamieson, Fausset y Brown, Dios responde que su amor no ha cambiado: es eterno, y por eso sigue atrayendo a su pueblo hacia sí.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Jn 3:16 · Reina-Valera 1909
Jesús dijo estas palabras a Nicodemo, y resumen el evangelio con una claridad casi única. La medida del amor de Dios es que dio a su único Hijo, para que todo el que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Ro 5:8 · Reina-Valera 1909
Dios no esperó a que fuéramos dignos. Cristo murió por personas que todavía eran pecadoras e incluso enemigas de Dios, para salvarlas no en sus pecados, sino de sus pecados.
Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Ro 8:38–39 · Reina-Valera 1909
Pablo repasa todo lo que podría amenazar a los creyentes: la muerte y la vida, los poderes espirituales, lo presente y lo por venir, lo alto y lo profundo. Nada de eso, concluye, puede separar del amor de Dios a quienes están en Cristo.
MIRAD cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce á él.
1 Jn 3:1 · Reina-Valera 1909
Dios podría habernos salvado sin hacernos parte de su familia. Sin embargo, nos adopta como hijos y nos permite llamarlo Padre, y Juan no puede contener su asombro.
Cómo es el amor verdadero
La caridad es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la caridad no hace sinrazón, no se ensancha; No es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal; No se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad; Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
1 Co 13:4–7 · Reina-Valera 1909
Pablo escribía a una iglesia llena de envidia, orgullo y rivalidad, y estas líneas son también un reproche discreto a su conducta. Cada rasgo describe cómo tratamos a los demás: el amor se conoce por lo que hace, no por lo que siente.
Y ahora permanecen la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres: empero la mayor de ellas es la caridad.
1 Co 13:13 · Reina-Valera 1909
Los dones de los que presumían los corintios pasarán, pero la fe, la esperanza y el amor permanecen. John MacArthur explica que la fe y la esperanza se cumplirán en el cielo, mientras que el amor durará para siempre; William MacDonald añade que el amor es mayor porque está dirigido a los demás.
Y sobre todo, tened entre vosotros ferviente caridad; porque la caridad cubrirá multitud de pecados.
1 P 4:8 · Reina-Valera 1909
Pedro cita Proverbios 10:12. El amor no expone ni repite las faltas ajenas, sino que las cubre y perdona. MacDonald advierte que no se trata de cómo se perdonan los pecados ante Dios: eso solo lo hace la sangre de Cristo.
Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y en verdad.
1 Jn 3:18 · Reina-Valera 1909
El amor tiene que ser real, no solo de palabra. Las palabras amables no bastan: su sinceridad se demuestra con hechos.
Amar a Dios y a los demás
Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente. Este es el primero y el grande mandamiento. Y el segundo es semejante á éste: Amarás á tu prójimo como á ti mismo.
Mt 22:37–39 · Reina-Valera 1909
Un intérprete de la ley preguntó a Jesús cuál era el mandamiento más grande, y Él respondió con Deuteronomio 6:5 y Levítico 19:18. Corazón, alma y mente no son compartimentos separados: juntos describen un amor que abarca a toda la persona.
La caridad no hace mal al prójimo: así que, el cumplimento de la ley es la caridad.
Ro 13:10 · Reina-Valera 1909
Quien ama de verdad no hace daño a su prójimo. Así el amor cumple todo lo que piden los mandamientos sobre el prójimo.
Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos á otros: como os he amado, que también os améis los unos á los otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
Jn 13:34–35 · Reina-Valera 1909
En su última noche con los discípulos, Jesús llamó nuevo a este mandamiento. Amar al prójimo ya estaba mandado; lo nuevo, explica MacArthur, era la medida: amar como Cristo nos amó, hasta dar la vida. Ese amor se convierte en la señal de sus discípulos.
Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
Mt 5:44 · Reina-Valera 1909
Jesús extiende el amor incluso a los enemigos. Como es un amor mandado, depende de la voluntad y no solo de los sentimientos.
Carísimos, amémonos unos á otros; porque el amor es de Dios. Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce á Dios. El que no ama, no conoce á Dios; porque Dios es amor.
1 Jn 4:7–8 · Reina-Valera 1909
El amor viene de Dios. Juan no dice solo que Dios ama, sino que Dios es amor; por eso quienes han nacido de Él empiezan a amar, y la falta de amor muestra que alguien no lo conoce.
Nosotros le amamos á él, porque él nos amó primero.
1 Jn 4:19 · Reina-Valera 1909
Nuestro amor es siempre una respuesta. Dios nos amó primero, cuando envió a su Hijo, y ese amor despierta el nuestro.
Cuanto más comprendemos cuánto nos ama Dios, más fluye su amor a través de nosotros hacia los demás.