¿Quién es Jesucristo?

Respuesta breve

Jesucristo es el eterno Hijo de Dios, que se hizo un ser humano real, vivió sin pecado, murió en la cruz por nuestros pecados y resucitó. La Biblia lo presenta como verdadero Dios y verdadero hombre, el Mesías prometido y el único camino a Dios Padre.

A Jesús se le llama de muchas maneras: maestro sabio, profeta, ejemplo moral. Los Evangelios dan una respuesta más completa.

Un hombre real de Nazaret

Jesús era judío; nació en Belén y se crio en Nazaret de Galilea (Lucas 2:4–7). Lucas cuenta que tenía unos treinta años cuando comenzó su ministerio y que la gente lo tenía por hijo de José (Lucas 3:23). Treinta años era la edad habitual para asumir un cargo público en Israel, así que Lucas probablemente da una cifra redonda, y su comentario recuerda de nuevo que José no era su verdadero padre.

Los Evangelios muestran a un hombre verdaderamente humano. Se cansó en el camino (Juan 4:6) y lloró ante la tumba de su amigo Lázaro (Juan 11:35). Como Dios nunca necesitaba cansarse, pero como hombre sí, y sus lágrimas eran lágrimas humanas reales. Fue tentado en todo como nosotros, pero sin pecado (Hebreos 4:15). Podía ser tentado, pero no podía pecar. Y porque pasó por lo que nosotros pasamos, nos comprende.

Su nombre y su título dicen quién es. Jesús es la forma griega del hebreo Josué, que significa «el Señor es salvación», y el ángel lo explicó así: él libraría a su pueblo de sus pecados (Mateo 1:21). Cristo no es un apellido. Mesías es la palabra hebrea para «el Ungido», usada para los reyes y sacerdotes de Israel, y Cristo es su traducción griega. Ambos son títulos, no nombres propios (Juan 1:41).

El eterno Hijo de Dios que se hizo hombre

Juan abre su Evangelio con el Verbo que estaba con Dios y era Dios (Juan 1:1). El Verbo no comenzó a existir: existía desde siempre, antes de que nada fuera creado. Luego Juan escribe:

Y aquel Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Jn 1:14 · Reina-Valera 1909

Al hacerse carne, el Verbo no dejó de ser Dios. La palabra «habitó» significa «levantó su tienda» y recuerda el tabernáculo donde Dios se encontraba con Israel.

Pablo describe a la misma Persona:

El cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura. Porque por él fueron criadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles é invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fué criado por él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y por él todas las cosas subsisten:

Col 1:15–17 · Reina-Valera 1909

Cristo es la imagen visible del Dios invisible; todo fue creado por medio de él y en él subsiste. La palabra «primogénito» se entiende de dos maneras que llevan a la misma conclusión. John MacArthur explica que suele significar el primero en rango, el que tiene los derechos de heredero. Matthew Henry la lee como nacido antes de toda la creación, la forma bíblica de hablar de la eternidad. Ninguna de las dos lecturas hace de Cristo una criatura, porque el pasaje dice que todo fue creado por medio de él.

Cuando Tomás vio a Jesús resucitado, lo llamó su Señor y su Dios (Juan 20:28). Jesús no lo corrigió. Es la mayor confesión que una persona puede hacer.

Lo que Jesús dijo de sí mismo

En el Evangelio de Juan, Jesús se llama a sí mismo la luz del mundo (Juan 8:12), el buen pastor que da su vida por las ovejas (Juan 10:11) y la resurrección y la vida (Juan 11:25). También perdonaba pecados. Los escribas tenían razón en que solo Dios puede perdonar pecados, pero se equivocaban al acusar a Jesús de blasfemia (Marcos 2:5–7). Un hombre que perdona pecados afirma ser Dios.

La noche antes de su muerte, Jesús dijo:

Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí.

Jn 14:6 · Reina-Valera 1909

No hay muchos caminos a Dios, sino uno solo. William MacDonald añade que Jesús no solo muestra el camino: él es el camino, y la salvación está en su Persona.

Pablo resume el mensaje que recibieron los primeros cristianos: Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día, como lo habían anunciado las Escrituras (1 Corintios 15:3–4). Pasajes como Isaías 53 ya hablaban de su sufrimiento y su resurrección. No murió por sus propios pecados, sino por los nuestros.

¿Quién dices tú que es él?

En Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos qué decía la gente de él, y luego hizo la pregunta personal:

El les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Mt 16:15–16 · Reina-Valera 1909

Pedro responde en nombre de los doce. Al llamar a Jesús el Cristo, se refiere al Rey largamente esperado que el Antiguo Testamento había prometido. El Dios viviente contrasta con los ídolos muertos de las naciones.

Juan mismo explica por qué escribió su Evangelio: para que los lectores reconozcan a Jesús como el Mesías y el Hijo de Dios, y por esa fe reciban vida (Juan 20:31). Ese es el propósito de todo el libro. La mejor manera de responder tú mismo a la pregunta de Jesús es leer uno de los Evangelios, por ejemplo Marcos o Juan, y pedirle a Dios con sinceridad que te muestre quién es Jesús.