Versículos bíblicos de consuelo

Todos atravesamos épocas en que la vida pesa demasiado: una pérdida, una enfermedad, la soledad, un fracaso o una preocupación que no se va. La Biblia no finge que esos tiempos sean fáciles. Muchos de sus salmos los escribieron personas que lloraban y clamaban a Dios en medio del peligro y del dolor.

Lo que la Biblia ofrece en esos momentos no es una solución rápida, sino a Dios mismo. Él se acerca a los de corazón quebrantado, Jesús invita a los cansados a venir a Él, y el Espíritu Santo ha sido dado para quedarse con los creyentes. El consuelo de Dios no siempre quita el problema, pero hace que no lo enfrentemos solos.

Estos versículos se pueden leer despacio, orar y llevar siempre cerca. Si tu dolor parece demasiado pesado, compártelo con alguien de confianza: un amigo, un pastor o, si hace falta, un profesional que pueda ayudarte.

Dios está cerca en el valle más oscuro

Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Sal 23:4 · Reina-Valera 1909

El valle de sombra de muerte es la oscuridad más profunda, un lugar rodeado de peligros. Warren Wiersbe recuerda que, aun cuando las ovejas cruzan un valle peligroso, el pastor va junto a ellas, y más allá del valle está la casa del descanso (Salmo 23).

Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; Y salvará á los contritos de espíritu.

Sal 34:18 · Reina-Valera 1909

El Dios que habita en lo alto y en santidad se inclina hacia quienes tienen el corazón quebrantado y se humillan ante Él (Isaías 57:15).

Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

Is 43:2 · Reina-Valera 1909

Estas promesas se dieron primero a Israel, ante la amenaza del destierro en Babilonia. Dios no promete una vida sin aguas profundas ni fuego, pero promete estar con su pueblo en medio de ellos para que la prueba no lo destruya.

El tierno cuidado de Dios

Como aquel á quien consuela su madre, así os consolaré yo á vosotros, y en Jerusalem tomaréis consuelo.

Is 66:13 · Reina-Valera 1909

Dios compara su consuelo con el de una madre que consuela a su hijo. La promesa está dirigida a quienes temblaban ante su palabra y por eso eran despreciados por su propio pueblo.

¿Olvidaráse la mujer de lo que parió, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti.

Is 49:15 · Reina-Valera 1909

Justo antes, Sion se queja de que el Señor la ha abandonado y olvidado (Isaías 49:14). Dios responde que una madre podría olvidar a su hijo, pero Él nunca olvidará a su pueblo.

Mis huídas has tú contado: Pon mis lágrimas en tu redoma: ¿No están ellas en tu libro?

Sal 56:8 · Reina-Valera 1909

John MacArthur señala que este salmo probablemente se escribió cuando los filisteos apresaron a David en Gat. Matthew Henry observa que David se consolaba sabiendo que Dios cuenta cada uno de sus pasos errantes y cada lágrima, y los guarda como en una redoma y en un libro.

Jesús da descanso

Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.

Mt 11:28–29 · Reina-Valera 1909

Los oyentes de Jesús estaban agobiados por las reglas y tradiciones añadidas a la ley, pero Él habla sobre todo a los pecadores cargados con su culpa. Quien viene a Cristo y toma su yugo encuentra descanso del pecado y del temor.

Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros. No os dejaré huérfanos: vendré á vosotros.

Jn 14:16–18 · Reina-Valera 1909

La noche antes de su muerte, Jesús prometió a los discípulos el Espíritu Santo. La palabra griega traducida como Consolador significa alguien llamado para ayudar, un Ayudador de la misma clase que Jesús, que ocuparía su lugar y estaría con ellos para siempre.

Porque no tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro.

He 4:15–16 · Reina-Valera 1909

Jesús fue tentado en todo como nosotros, pero sin pecado, y por eso se compadece de verdad de nuestras debilidades. Gracias a Él podemos acercarnos con confianza al trono de la gracia y hallar ayuda cuando la necesitamos.

Un consuelo que lleva a la esperanza

Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación, El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.

2 Co 1:3–4 · Reina-Valera 1909

Toda misericordia y todo consuelo vienen de Dios, y Él nos consuela para que podamos consolar a otros en sus tribulaciones. Pablo escribió esto después de un peligro tan grande que perdió la esperanza de conservar la vida (2 Corintios 1:8). William MacDonald piensa que quizá se refiera al alboroto de Éfeso, mientras que MacArthur afirma que no se conocen los detalles.

Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada.

Ro 8:18 · Reina-Valera 1909

Pablo no le resta importancia al sufrimiento, pero lo compara con lo que vendrá: la resurrección y la plena semejanza con Cristo. Junto a esa gloria, los sufrimientos de ahora no tienen comparación.

Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.

Ap 21:4 · Reina-Valera 1909

La Biblia termina con esta promesa para el cielo nuevo y la tierra nueva. Dios mismo enjugará toda lágrima, y la muerte, el llanto y el dolor desaparecerán para siempre.

Sea lo que sea que cargues hoy, puedes llevarlo a Dios en oración: Él está cerca y cuida de ti.