Versículos de la Biblia sobre el trabajo
El trabajo aparece en la Biblia desde el principio. Antes de que algo fallara en el mundo, Dios puso al primer hombre en el huerto para que lo cultivara y lo guardara. El trabajo no es un castigo sino parte de lo que significa ser humano, aunque desde la caída también trae fatiga y frustración.
La Escritura habla de todo tipo de trabajo: en el campo y en el taller, en casa y en la iglesia. Elogia la diligencia y advierte contra la pereza, pero recuerda que nuestros esfuerzos dependen de la bendición de Dios. Y sobre todo enseña que la tarea más sencilla se puede hacer para el Señor.
Estos versículos muestran por qué el trabajo importa a Dios, cómo trabajar con Él y cómo hacer nuestra labor para Él.
El trabajo es un buen regalo de Dios
Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y le puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.
Gn 2:15 · Reina-Valera 1909
Incluso en el paraíso Adán tenía trabajo. Matthew Henry observa que nadie fue enviado al mundo para estar ocioso, y John MacArthur ve en el trabajo una parte digna del servicio a Dios aun antes de la caída.
En toda labor hay fruto: Mas la palabra de los labios solamente empobrece.
Pr 14:23 · Reina-Valera 1909
El trabajo honrado da fruto tarde o temprano, y las meras palabras llevan a la pobreza. William MacDonald recuerda a quienes pasan horas hablando de sus problemas sin mover un dedo para solucionarlos.
Todo lo que te viniere á la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría.
Ec 9:10 · Reina-Valera 1909
El Predicador anima a entregarse a la tarea que tenemos delante mientras hay tiempo. MacDonald advierte que, en su contexto, el versículo habla de aprovechar la vida antes de llegar al Seol, aunque los creyentes solemos usarlo para animar a la diligencia en el servicio.
Trabajar con Dios
Encomienda á Jehová tus obras, Y tus pensamientos serán afirmados.
Pr 16:3 · Reina-Valera 1909
MacArthur explica que el verbo hebreo significa literalmente «rodar sobre»: confianza total y sujeción a la voluntad de Dios. Seguimos trabajando, pero ponemos nuestros planes y su resultado en sus manos.
Cántico gradual: para Salomón. SI Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican: Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guarda.
Sal 127:1 · Reina-Valera 1909
Este salmo no menosprecia el esfuerzo. MacArthur ve aquí la soberanía de Dios al edificar, al proteger y al ganarse el pan: su propósito pesa más que nuestro esfuerzo. MacDonald lo resume diciendo que, si el Señor no dirige la actividad, es pérdida de tiempo y energía.
Trabajar para el Señor
Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor, y no á los hombres;
Col 3:23 · Reina-Valera 1909
Pablo escribió esto primero a esclavos, cuyo trabajo era a menudo duro y poco reconocido. MacDonald señala que hay tareas que a la gente le cuestan, pero este versículo enseña que todo se hace de corazón, como para el Señor y no para los hombres.
El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad.
Ef 4:28 · Reina-Valera 1909
No basta con dejar de robar: el antiguo ladrón debe trabajar con sus manos. MacArthur dice que todo creyente debe trabajar y proveer de modo honorable para sí mismo, su familia y otros. MacDonald añade que el viejo hombre roba y el nuevo comparte.
Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.
1 Co 15:58 · Reina-Valera 1909
Con este llamado cierra Pablo su gran capítulo sobre la resurrección. MacDonald explica que, por la certeza de la resurrección, el trabajo en el Señor nunca es en vano.
Sea cual sea el trabajo que llene tus días, puedes dedicárselo a Dios y hacerlo para Él.