Versículos de la Biblia sobre la fortaleza

Tarde o temprano a todos se nos acaban las fuerzas. La enfermedad, el duelo, largas temporadas cuidando de otros o simplemente el peso de los días normales pueden dejarnos cansados de cuerpo y de espíritu. La Biblia no finge que eso no ocurra: el salmista reconoce que le fallan el cuerpo y el corazón, y Pablo rogó que le quitaran su aguijón en la carne.

La Biblia no nos llama a esforzarnos más, sino que señala otra fuente de fuerza. Una y otra vez aparta la mirada de nuestros propios recursos y la dirige a Dios, que nunca se cansa y da poder al débil.

Estos versículos hablan de Dios como nuestro refugio, de nuevas fuerzas para los agotados y de cómo el poder de Cristo se ve con más claridad en nuestra debilidad.

Dios mismo es nuestra fuerza

Al Músico principal: de los hijos de Coré: Salmo sobre Alamoth. DIOS es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

Sal 46:1 · Reina-Valera 1909

Es un canto sobre la seguridad del pueblo de Dios mientras las naciones se agitan y la tierra tiembla. El comentario de Jamieson, Fausset y Brown lo relaciona con la derrota repentina del ejército de Senaquerib, y John MacArthur recuerda que inspiró a Martín Lutero el himno «Castillo fuerte es nuestro Dios».

Jehová es mi fortaleza y mi escudo: En él esperó mi corazón, y fuí ayudado; Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi canción le alabaré.

Sal 28:7 · Reina-Valera 1909

El salmo pasa de golpe de la súplica a la gratitud, aunque por fuera nada ha cambiado todavía. David confía tanto en Dios que lo alaba por la ayuda como si ya hubiera llegado.

Mi carne y mi corazón desfallecen: Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

Sal 73:26 · Reina-Valera 1909

El salmista casi resbaló al envidiar la prosperidad de los malvados. De vuelta a Dios, reconoce que el cuerpo y el corazón pueden fallar por enfermedad, vejez y muerte, pero que Dios sigue siendo la roca de su corazón y su porción para siempre.

No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Is 41:10 · Reina-Valera 1909

Dios habla a su pueblo atemorizado como su propio Dios. Promete estar con él, fortalecerlo, ayudarlo y sostenerlo con la diestra de su justicia.

Nuevas fuerzas para el cansado

El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

Is 40:29 · Reina-Valera 1909

El Dios que nunca se fatiga (Isaías 40:28) da fuerzas a los que sí se fatigan. Quien no tiene fuerza propia la encuentra en Él.

Mas los que esperan á Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

Is 40:31 · Reina-Valera 1909

Estas palabras debían fortalecer a Israel, que esperaba ser librado del cautiverio. Esperar en el Señor es confiar en Él, y quienes lo hacen se renuevan como el águila a la que le crecen plumas nuevas, y pueden correr y caminar sin desfallecer.

Díjoles luego: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones á los que no tienen prevenido; porque día santo es á nuestro Señor: y no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fortaleza.

Neh 8:10 · Reina-Valera 1909

Cuando el pueblo lloraba al oír la lectura de la ley, Nehemías, junto con Esdras y los levitas, les dijo que no se entristecieran, porque el día era santo. Debían celebrar y enviar porciones a quienes no tenían nada preparado. El gozo del Señor sería su fuerza.

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres.

Jos 1:9 · Reina-Valera 1909

Tras la muerte de Moisés, Josué debía guiar a Israel a Canaán. Su valentía debía apoyarse en un hecho: el Señor su Dios estaría con él dondequiera que fuera, la misma seguridad que Dios da a sus siervos en todas las épocas (Mateo 28:20).

Fuerza que se perfecciona en la debilidad

Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo.

2 Co 12:9 · Reina-Valera 1909

Pablo pidió tres veces que le quitaran su aguijón en la carne. Matthew Henry y Warren Wiersbe reconocen que no sabemos qué era, aunque Wiersbe considera que la mejor sugerencia es una enfermedad de los ojos. Dios no se lo quitó, pero le dio gracia para soportarlo, y el poder de Cristo se ve con más claridad en la debilidad humana.

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Fil 4:13 · Reina-Valera 1909

Pablo escribió esto al agradecer a los filipenses su ofrenda, justo después de decir que había aprendido a estar contento tanto en la abundancia como en la necesidad. William MacDonald explica que Pablo se refiere a todo lo que Dios quería que hiciera: Dios da la fuerza para lo que manda.

Por lo demás, hermanos míos, confortaos en el Señor, y en la potencia de su fortaleza.

Ef 6:10 · Reina-Valera 1909

Pablo llama a los creyentes a ser fuertes, pero en el poder del Señor y no en el propio, porque la vida cristiana es una batalla espiritual. Luego describe la armadura de Dios.

Por tanto, no desmayamos: antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior empero se renueva de día en día.

2 Co 4:16 · Reina-Valera 1909

El cuerpo de Pablo se desgastaba más rápido que el de otros por los trabajos y los azotes. Aun así, el hombre interior se renueva de día en día, y la esperanza de la resurrección le impedía desanimarse.

Sea lo que sea que hoy te haya quitado las fuerzas, el Dios que da fuerzas al cansado está cerca, y su fuerza no se agota.