¿Puedo estar seguro de mi salvación?

Respuesta breve

Sí. La Biblia dice que Dios quiere que los creyentes sepan que tienen vida eterna, y apoya esa seguridad en la promesa de Cristo y en el poder de Dios para guardar a los suyos, no en nuestros sentimientos ni méritos.

Muchos cristianos sinceros pasan por temporadas de duda. Creen en Jesús, pero se preguntan si creen lo suficiente, si sus pecados lo han echado todo a perder o si resistirán hasta el final. La Biblia no esquiva estas preguntas ni las deja sin respuesta.

Dios quiere que lo sepas

El apóstol Juan dice con claridad por qué escribió su primera carta.

Estas cosas he escrito á vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.

1 Jn 5:13 · Reina-Valera 1909

John MacArthur explica que el Evangelio de Juan se escribió para llevar a los incrédulos a la fe, mientras que la carta se escribió para dar a los creyentes la confianza de que poseen la vida eterna. Los falsos hermanos habían salido de la iglesia y habían sacudido a las congregaciones, y Juan tranquiliza a quienes se mantenían firmes en lo esencial: la verdad sobre Cristo, la obediencia y el amor. William MacDonald añade que esta certeza viene por la Palabra de Dios: no hace falta suponer ni andar a tientas, porque la salvación no es una simple probabilidad.

Por qué descansa en Cristo y no en ti

Jesús mismo habla del presente y del futuro del creyente.

De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida.

Jn 5:24 · Reina-Valera 1909

Si la vida eterna es un regalo que se recibe por fe y no un salario ganado con esfuerzo (Efesios 2:8–9), no se pierde por nuestras imperfecciones en un mal día.

Más personal aún es la promesa sobre las ovejas que oyen la voz de Cristo y lo siguen.

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; Y yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dió, mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

Jn 10:27–29 · Reina-Valera 1909

MacArthur observa que la seguridad de las ovejas descansa en el Pastor, que tiene poder para guardarlas, y que detrás está el Padre, que gobierna todo. Lo considera la promesa más fuerte de seguridad completa para cada verdadero cristiano. MacDonald añade que esta vida no depende de la conducta de las ovejas.

Nada nos separará del amor de Dios

Al terminar el gran capítulo sobre la vida en el Espíritu, Pablo repasa todo lo que se puede imaginar.

Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Ro 8:38–39 · Reina-Valera 1909

MacDonald describe al apóstol rastreando todo el universo en busca de algo que pudiera separarnos del amor de Dios y descartando una posibilidad tras otra. Fíjate de quién es ese amor: el de Dios por nosotros, no el nuestro por Él.

Dónde difieren los cristianos y qué hacer con la duda

En un punto los cristianos leen estos textos de forma distinta. Muchos, entre ellos MacArthur y MacDonald, enseñan que todo verdadero creyente es guardado por Dios y nunca perecerá. Otros siguen a John Wesley: en su nota a Juan 10 escribe que quienes aman de verdad a Cristo no perecerán con tal de que permanezcan en ese amor, y sobre Juan 5:24 que el creyente no viene a condenación a menos que naufrague en la fe. Ambas posturas llaman a confiar en Cristo y no en uno mismo, y a seguir tras Él.

Si dudas, mira primero lo que Cristo ha prometido, no cómo te sientes hoy. Pregúntate si confías en Él como Salvador, si escuchas su voz en las Escrituras y si quieres seguirlo, aunque sea con debilidad. Las dudas persistentes que inquietan la conciencia conviene hablarlas con un pastor o con un amigo cristiano maduro. Y el Señor no echa fuera al que viene a Él (Juan 6:37).