¿Cómo ser salvo?
Respuesta breveLa Biblia enseña que somos salvos por la gracia de Dios mediante la fe en Jesucristo, no por nuestras buenas obras. Quien se aparta del pecado, confía en que Jesús murió por sus pecados y resucitó, y lo confiesa como Señor, recibe el perdón y la vida eterna.
Pocas preguntas importan más que esta. En el libro de los Hechos, un carcelero de la ciudad de Filipos, sacudido
por un terremoto en plena noche, se postró ante Pablo y Silas y preguntó exactamente esto: qué debía hacer para ser
salvo (Hechos 16:30). La respuesta fue breve y clara:
Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa.
Hch 16:31 · Reina-Valera 1909
William MacDonald observa que el miedo del carcelero a perder su puesto había dado paso a un temor más profundo: ahora
se veía como pecador delante de Dios. Ahí empieza la salvación. Las palabras «tú y tu casa» no significan que su
familia se salvaría automáticamente; los suyos se salvarían del mismo modo, creyendo.
Por qué necesitamos ser salvos
La Biblia habla con honestidad de la condición humana.
Por cuanto todos pecaron, y están distituídos de la gloria de Dios;
Ro 3:23 · Reina-Valera 1909
La palabra pecado encierra la imagen de errar el blanco: pensamientos, palabras o actos que no alcanzan la santidad
de Dios. Pablo acaba de mostrar que esto vale tanto para judíos como para gentiles. El pecado nos separa de Dios, que
es santo (Isaías 59:2), y lleva a la muerte.
Porque la paga del pecado es muerte: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Ro 6:23 · Reina-Valera 1909
La «paga» es aquí el sueldo de un soldado: la muerte es lo que el pecado se ha ganado. La vida eterna es lo
contrario: nunca es un sueldo por nuestra bondad, sino un regalo. El versículo contrapone dos amos, dos formas de pago
y dos resultados, y el regalo solo se encuentra en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Lo que Dios ha hecho en Jesús
La salvación empieza en Dios, no en nosotros. Por amor, envió a su Hijo.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Jn 3:16 · Reina-Valera 1909
Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios (1 Pedro 3:18). Al
tercer día resucitó (1 Corintios 15:3–4). La resurrección es la prueba de Dios de que Cristo terminó la obra de
nuestra salvación y de que las exigencias de Dios quedaron plenamente satisfechas.
Por eso la Biblia dice que la salvación se encuentra solo en Jesús. Él es el camino al Padre (Juan 14:6), y no hay
otro nombre por el cual podamos ser salvos (Hechos 4:12).
Muchos suponen que al cielo se llega siendo lo bastante bueno, cumpliendo normas religiosas o haciendo más bien que
mal. La Biblia dice lo contrario.
Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: No por obras, para que nadie se gloríe.
Ef 2:8–9 · Reina-Valera 1909
La gracia es el favor inmerecido de Dios. La fe es la mano que se aferra a Cristo; no gana nada. John MacArthur y el
comentario de Jamieson, Fausset y Brown entienden que «esto no de vosotros» incluye la fe misma: hasta la fe es un
regalo de Dios, de modo que nadie puede jactarse. Dios nos salva no por obras de justicia que hayamos hecho, sino por
su misericordia (Tito 3:5).
La fe que salva es más que estar de acuerdo con datos sobre Dios. También los demonios creen que Dios es uno, y
tiemblan (Santiago 2:19). La fe es confianza personal en Jesús y en lo que él hizo, y va unida al arrepentimiento:
dejar el pecado y volverse a Dios. Jesús comenzó su predicación llamando a arrepentirse y creer en el evangelio
(Marcos 1:15).
Cómo responder hoy
Pablo resume la respuesta de la fe en su carta a los Romanos:
Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud.
Ro 10:9–10 · Reina-Valera 1909
MacArthur explica que confesar a Jesús como Señor no es solo admitir que es Señor del universo, cosa que también
hacen los demonios, sino recibirlo como tu propio Señor. Eso incluye arrepentirse, confiar en él como Salvador y
someterse a él. Creer que Dios lo levantó de los muertos es confiar en que su obra por ti está terminada. Los
comentaristas ponen el acento en lugares distintos: MacDonald ve la confesión con la boca como el fruto natural de
una salvación ya recibida, mientras que la Biblia de Estudio de Ginebra subraya que Pablo une tanto la fe como
la confesión a la justicia y la salvación. La promesa es para todo el que invoque el nombre del Señor
(Romanos 10:13).
No hay una fórmula mágica. Puedes hablar con Dios con tus propias palabras: reconocer que has pecado, darle gracias
porque Jesús murió y resucitó por ti, pedirle perdón y decirle que ahora confías en Jesús y quieres seguirlo.
Quienes confían en Cristo pueden saber que tienen vida eterna, no por lo que sienten, sino porque Dios lo ha
prometido.
Estas cosas he escrito á vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.
1 Jn 5:13 · Reina-Valera 1909
Juan escribió su Evangelio para que la gente creyera (Juan 20:31) y esta carta para que los creyentes estuvieran
seguros de tener vida eterna. La seguridad descansa en lo que Dios ha dicho.
La salvación es el comienzo de una vida nueva, no el final del camino. Las buenas obras no salvan, pero vienen como
fruto de la salvación, la vida que Dios preparó para los suyos (Efesios 2:10). Lee la Biblia, ora, busca una
iglesia que enseñe la Palabra de Dios y bautízate, como Jesús mandó a sus seguidores (Mateo 28:19).