El nacimiento de Jesús según la Biblia (Lucas 2)
El nacimiento de Jesús se narra en Lucas 2:1-20 y Mateo 1:18-25. Un censo romano llevó a José y María a Belén, donde nació Jesús y fue acostado en un pesebre; los ángeles anunciaron su nacimiento a unos pastores, que fueron y lo encontraron. Ese Niño es el Salvador prometido por Dios, Cristo el Señor.
El relato más conocido de la primera Navidad está en el capítulo 2 del Evangelio de Lucas (Lucas 2:1–20). Mateo cuenta los mismos hechos desde el lado de José (Mateo 1:18–25), y la visita de los magos llega un poco después (Mateo 2:1–12). Juntos, estos pasajes forman toda la historia bíblica de la Navidad, contada con sencillez y sin adornos.
Por qué Jesús nació en Belén
La historia empieza lejos de Belén, con una orden de Roma. César Augusto mandó empadronar a todo el imperio, y cada uno iba a inscribirse a su propia ciudad (Lucas 2:1–3).
Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, á Judea, a la ciudad de David, que se llama Bethlehem, por cuanto era de la casa y familia de David; Para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días en que ella había de parir. Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
Lc 2:4–7 · Reina-Valera 1909
William MacDonald señala que, desde el punto de vista humano, Augusto mostraba su dominio sobre el mundo, pero desde el punto de vista de Dios el emperador solo impulsaba el plan divino. Su decreto llevó a José y a María a Belén justo a tiempo para que el Mesías naciera donde lo había anunciado el profeta Miqueas (Miqueas 5:2). José debía inscribirse allí porque era descendiente de David.
Lucas sitúa el censo cuando Cirenio gobernaba Siria (Lucas 2:2), y este versículo ha desconcertado a muchos lectores, porque se sabe que Cirenio gobernó Siria varios años después. Jamieson, Fausset y Brown reconocen la dificultad, pero recuerdan que Lucas se muestra muy exacto en asuntos romanos. John MacArthur menciona una inscripción sobre un funcionario que gobernó Siria dos veces bajo Augusto, lo que encajaría con Cirenio, y sostiene que no es razonable atribuir un error evidente a un historiador tan cuidadoso.
El pesebre era un comedero para animales. MacDonald ve en la falta de lugar en el mesón un anuncio de cómo los hombres iban a recibir a su Salvador. Así, en un Niño indefenso y en la pobreza de un establo, Dios visitó nuestro mundo.
Los ángeles y los pastores
Esa misma noche, el primer anuncio del nacimiento no llegó a los líderes de Jerusalén, sino a unos pastores en los campos cercanos.
Y había pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado. Y he aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor. Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
Lc 2:8–11 · Reina-Valera 1909
MacArthur explica que las colinas alrededor de Belén eran tierras de pastoreo donde los pastores cuidaban sus rebaños todo el año, así que su presencia en el campo no indica en qué estación nació Jesús. Matthew Henry observa que los ángeles no fueron enviados a los principales sacerdotes ni a los ancianos, sino a pastores pobres ocupados en su trabajo de cada día.
MacDonald llama al mensaje del ángel teología en miniatura. El Niño es Salvador, que es lo que significa el nombre Jesús. Es el Cristo, el Ungido de Dios, el Mesías prometido a Israel. Y es el Señor, Dios manifestado en carne.
Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en un pesebre. Y repentinamente fué con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan á Dios, y decían: Gloria en las alturas á Dios, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.
Lc 2:12–14 · Reina-Valera 1909
La señal era extraña: un recién nacido envuelto en pañales y acostado en un comedero. Puede que esa noche nacieran otros niños en Belén, pero solo uno estaba en un pesebre. Después, una multitud de ángeles alabó a Dios. MacArthur subraya que la paz anunciada no es una promesa general de tranquilidad en la tierra, sino paz con Dios, un regalo de su gracia para aquellos en quienes reposa su buena voluntad.