¿Quiénes eran los Reyes Magos según la Biblia?
Respuesta breveLos Reyes Magos eran, según Mateo 2, sabios gentiles de oriente, probablemente de Persia o Babilonia, que estudiaban las estrellas. Guiados por una estrella, llegaron a Jerusalén y a Belén para adorar al Rey de los judíos recién nacido y le ofrecieron oro, incienso y mirra. La Biblia no dice que fueran tres, no los llama reyes y no da sus nombres.
En los belenes y en la cabalgata del 6 de enero aparecen tres reyes con coronas y camellos. La Biblia cuenta su
historia de otra manera. Solo Mateo habla de los magos, en doce versículos (Mateo 2:1–12), y lo que dice es más
sencillo y a la vez más sorprendente que la tradición.
Magos venidos de oriente
Mateo empieza con el tiempo, el lugar y los visitantes.
Y COMO fué nacido Jesús en Bethlehem de Judea en días del rey Herodes, he aquí unos magos vinieron del oriente á Jerusalem, Diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos á adorarle.
Mt 2:1–2 · Reina-Valera 1909
En griego la palabra es magoi, magos. John MacArthur explica que no eran reyes, sino sabios y astrólogos,
probablemente de Persia, y sugiere que su conocimiento de las Escrituras hebreas podía venir de los tiempos de Daniel,
que sirvió entre los sabios de Babilonia. Jamieson, Fausset y Brown los sitúan entre las clases instruidas que
cultivaban la astrología, y reconocen que no se sabe si venían de Arabia, de Persia o de Mesopotamia. William
MacDonald añade que, por su saber, los reyes solían tenerlos como consejeros.
El rey que los recibió fue Herodes el Grande. MacArthur indica que reinó del 37 al 4 a. C., así que Jesús nació antes
del año 4 a. C. Herodes era cruel y astuto, y la noticia de un Rey de los judíos recién nacido lo turbó a él y a toda
Jerusalén con él (Mateo 2:3).
¿Tres reyes? Lo que la Biblia no dice
Buena parte de la imagen conocida viene de la tradición posterior, no de Mateo.
- El número. Mateo nunca dice cuántos eran. MacArthur explica que el número tres se dedujo de los tres regalos.
- El título. Eran magos, no reyes. MacArthur lo dice con claridad: sabios y astrólogos, no gobernantes.
- Los nombres. Los nombres Melchor, Gaspar y Baltasar vienen de la tradición de la iglesia. La Biblia no da
nombres.
- El momento. Los magos no llegaron la noche del nacimiento. Encontraron al Niño en una casa, no en un establo
(Mateo 2:11), y Herodes mandó después matar a los niños de Belén de dos años para abajo, según el tiempo que
había averiguado de ellos (Mateo 2:16). MacDonald concluye que llegaron algún tiempo después del nacimiento,
quizá hasta dos años más tarde.
Nada de esto hace la historia menos verdadera. Solo nos ayuda a leer lo que Mateo escribió de verdad.
La estrella y las profecías
¿Por qué unos astrólogos de oriente iban a relacionar una estrella con un rey judío? Mucho antes, el profeta pagano
Balaam había anunciado que saldría una estrella de Jacob.
Verélo, mas no ahora: Lo miraré, mas no de cerca: Saldrá ESTRELLA de Jacob, Y levantaráse cetro de Israel, Y herirá los cantones de Moab, Y destruirá á todos los hijos de Seth.
Nm 24:17 · Reina-Valera 1909
Jamieson, Fausset y Brown piensan que esta profecía de Balaam pudo llegarles como tradición. Sobre qué era la estrella,
los comentaristas no coinciden. MacArthur sostiene que una estrella que iba delante de ellos y se detuvo sobre un lugar
(Mateo 2:9) no pudo ser una supernova ni una conjunción de planetas, sino algo sobrenatural, parecido a la
columna de nube que guió a Israel en el desierto.
La estrella los llevó a Jerusalén, pero fue la Escritura la que los dirigió a Belén. Herodes reunió a los principales
sacerdotes y escribas, y ellos respondieron enseguida con el profeta Miqueas (Miqueas 5:2).
Y ellos le dijeron: En Bethlehem de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Bethlehem, de tierra de Judá, No eres muy pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará á mi pueblo Israel.
Mt 2:5–6 · Reina-Valera 1909
MacArthur hace una observación seria: estos líderes religiosos sabían exactamente dónde nacería el Mesías, pero
ninguno fue con los magos a buscarlo. Herodes, por su parte, pidió a los visitantes que volvieran a informarle para ir
él también a «adorarlo», aunque en realidad quería matarlo (Mateo 2:7–8).
Oro, incienso y mirra
Cuando la estrella volvió a aparecer, los magos se regocijaron con muy grande gozo y la siguieron hasta la casa donde
estaba el Niño.
Y vista la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro é incienso y mirra.
Mt 2:10–11 · Reina-Valera 1909
MacDonald señala que adoraron a Jesús, no a María ni a José, y que Mateo nombra al Niño antes que a su madre, porque
este Niño era único. Sus regalos eran dignos de un rey. Muchos ven un sentido en cada uno: MacDonald relaciona el oro
con su deidad y su gloria, el incienso con la fragancia de su vida perfecta y la mirra, una especia amarga usada en los
entierros, con los sufrimientos que llevaría por los pecados del mundo. MacArthur añade que la adoración de estos
gentiles tenía valor profético: las naciones traen presentes al Rey de Israel (Salmo 72:10, Isaías 60:6).
Avisados en sueños de no volver a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino (Mateo 2:12). MacDonald saca
una lección sencilla: nadie que se encuentra de verdad con Cristo vuelve por el mismo camino.
Por qué importa su historia
Matthew Henry resalta el contraste que hay en el centro de este relato: unos extranjeros llegados de lejos buscaron a
Cristo con diligencia, mientras su propio pueblo, que tenía las Escrituras y vivía a pocos kilómetros de Belén, no dio
un solo paso para verlo. Los magos tenían menos luz, pero siguieron la luz que tenían, y esa luz los llevó a Jesús.
Su viaje muestra desde el principio del Evangelio que Jesús vino no solo para Israel, sino para todas las naciones. Y
hace a cada lector la misma pregunta que a Jerusalén: sabiendo dónde encontrarlo, ¿irás a adorarlo?