El Padre Nuestro: oración completa y significado
El Padre Nuestro es la oración que Jesús enseñó a sus discípulos y que aparece en Mateo 6 y Lucas 11. Primero pide por el nombre, el reino y la voluntad de Dios, y luego por el pan de cada día, el perdón y la protección del mal. Se puede orar palabra por palabra y sirve también como modelo para toda oración.
El Padre Nuestro es la oración que Jesús mismo enseñó a Sus seguidores. Un niño puede aprenderla de memoria, y aun así en pocas líneas abarca la gloria de Dios, nuestras necesidades diarias, nuestros pecados y nuestras luchas. Matthew Henry la compara con una carta enviada de la tierra al cielo, con destinatario, peticiones, conclusión, el sello del amén y hasta una fecha: hoy.
Dónde la enseñó Jesús
La oración aparece dos veces en los Evangelios. En Mateo forma parte del Sermón del Monte. Jesús acababa de advertir contra orar para ser visto y contra la palabrería, como si a Dios se le convenciera con muchas palabras (Mateo 6:7–8). Luego mostró a Sus discípulos cómo orar.
Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
Mt 6:9–13 · Reina-Valera 1909
Lucas narra otro momento. Jesús había estado orando y, al terminar, uno de Sus discípulos le pidió que les enseñara a orar, como Juan el Bautista había enseñado a los suyos.
Y ACONTECIÓ que estando él orando en un lugar, como acabó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos á orar, como también Juan enseñó á sus discípulos. Y les dijo: Cuando orareis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos; sea tu nombre santificado. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dános lo hoy. Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos á todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del malo.
Lc 11:1–4 · Reina-Valera 1909
La versión de Lucas es más breve. John MacArthur y el comentario de Jamieson, Fausset y Brown entienden que Jesús la dio en dos ocasiones distintas, lo que explicaría las diferencias. Otros intérpretes piensan que Lucas conserva el contexto original y que Mateo la colocó en el Sermón porque allí se trata de la oración en general.
¿Es un texto fijo o un modelo? MacArthur y William MacDonald subrayan que es un modelo, no una simple liturgia. MacDonald señala que Jesús mismo nunca oró esta oración: la dio a Sus discípulos. Henry escribe que no estamos atados solo a estas palabras, pero que es muy bueno usarlas si se oran con entendimiento. Los pasos prácticos para orar están en ¿Cómo orar a Dios?.
Primero el nombre, el reino y la voluntad de Dios
MacArthur cuenta seis peticiones: tres relacionadas con Dios y tres con las necesidades humanas. Jamieson, Fausset y Brown recuerdan que los padres latinos y la iglesia luterana cuentan siete, porque separan la liberación del mal.
La oración empieza llamando a Dios nuestro Padre que está en los cielos. Según Jamieson, Fausset y Brown, la palabra Padre expresa Su cercanía, y las palabras en los cielos, Su majestad. Por medio de Jesús, los creyentes son adoptados en la familia de Dios, y el Espíritu los lleva a llamarle Padre (Romanos 8:15).
La primera petición es que el nombre de Dios sea santificado. MacDonald escribe que la oración debe comenzar con adoración, dando honra a Quien la merece.
Después pedimos que venga el reino de Dios, es decir, Su reinado. Jesús comenzó Su ministerio anunciando que el reino se había acercado (Marcos 1:15). MacDonald lo entiende como poner primero los intereses de Dios y, sobre todo, orar por el día en que Cristo establezca Su reino en la tierra.
Luego pedimos que se haga la voluntad de Dios en la tierra como en el cielo. Con ello, escribe MacDonald, reconocemos que Dios sabe lo que es mejor y sometemos nuestra voluntad a la Suya. Jesús oró así en Getsemaní (Mateo 26:39).
El orden importa. Henry lo relaciona con la enseñanza de Jesús de buscar primero el reino de Dios (Mateo 6:33).