Versículos de la Biblia para la ansiedad y la preocupación

La ansiedad puede ser una preocupación pasajera por el mañana o un peso que dura semanas. La Biblia habla de ambas cosas. Los salmistas llevan ante Dios sus pensamientos agitados y sus temores, y Jesús y los apóstoles enseñan a no cargar solos con las preocupaciones.

La Escritura no prohíbe el cuidado normal de la propia vida y de la familia. Matthew Henry explica que Jesús advierte contra los afanes inquietos y desconfiados por las cosas de esta vida, aunque cierto cuidado de lo temporal es un deber. John MacArthur añade que la ansiedad revela falta de confianza en la sabiduría, la soberanía y el poder de Dios.

Estos versículos se pueden leer despacio y convertir en oración. También ayuda compartir la carga con personas de confianza o con tu pastor, y si la ansiedad no se va o se vuelve pesada, es sabio hablar también con un médico o un psicólogo.

Dios conoce tus pensamientos de ansiedad

En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, Tus consolaciones alegraban mi alma.

Sal 94:19 · Reina-Valera 1909

El salmo se escribió cuando los impíos oprimían al pueblo de Dios. La palabra hebrea para pensamientos indica pensamientos confusos y agitados, como ramas sacudidas por el viento. En medio de ellos, pensar en Dios y en Sus promesas dio descanso al salmista.

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos: Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.

Sal 139:23–24 · Reina-Valera 1909

Aquí aparece la misma palabra hebrea para los pensamientos inquietos. Es una oración de sinceridad: David pide a Dios que examine su corazón para no engañarse sobre sí mismo, y que lo aparte de todo mal camino y lo guíe por el camino eterno.

En el día que temo, Yo en ti confío.

Sal 56:3 · Reina-Valera 1909

Según su título, David escribió este salmo cuando los filisteos lo apresaron en Gat (1 Samuel 21:10–15). William MacDonald señala que esta valentía del fugitivo se apoya en el carácter de Dios y en la fidelidad de Sus promesas: cuando llega el temor, David decide confiar.

Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.

Sal 55:22 · Reina-Valera 1909

David escribió este salmo después de que un amigo íntimo lo traicionara. Primero se dice estas palabras a sí mismo y luego a todos los que sufren como él. Dios puede permitir que el justo se tambalee un tiempo, pero no dejará que caiga para siempre.

Jesús habla de nuestras preocupaciones

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?.

Mt 6:26 · Reina-Valera 1909

Jesús razona de lo menor a lo mayor: las aves no siembran, y aun así el Padre las alimenta; Sus hijos valen mucho más para Él. Esto no excusa la pereza: hay que trabajar, pero sin una desconfianza ansiosa.

Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.

Mt 6:34 · Reina-Valera 1909

Cada día trae sus propios problemas, y preocuparse de antemano solo duplica la carga de hoy. Si llega el mañana, Dios será el mismo Padre y proveerá entonces como provee hoy.

Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.

Mt 11:28 · Reina-Valera 1909

La invitación es para todos los cansados y agobiados. La carga más pesada es la culpa y el poder del pecado: Jesús da descanso primero al alma, perdonándola y renovándola.

La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Jn 14:27 · Reina-Valera 1909

La noche antes de Su muerte, Jesús usó la despedida judía habitual, «paz», pero en Sus labios era un regalo y no solo un deseo. La paz que da el mundo, en cambio, no satisface y no dura.

Lleva a Dios cada preocupación

Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.

Fil 4:6–7 · Reina-Valera 1909

Pablo prohíbe la ansiedad, no el cuidado de nuestros deberes, y da el remedio: presentar a Dios cada necesidad en oración, con acción de gracias. MacArthur subraya que la gratitud acompaña toda oración verdadera. La paz de Dios guarda entonces el corazón y la mente como una guarnición guarda una ciudad.

Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros.

1 P 5:7 · Reina-Valera 1909

MacArthur explica que Pedro cita en parte e interpreta Salmo 55:22, y que «echar» significa poner una cosa sobre otra, como se echaron los mantos sobre el pollino. Estas palabras siguen al llamado a humillarnos bajo la poderosa mano de Dios: le entregamos nuestras ansiedades porque Él cuida de nosotros.

Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado.

Is 26:3 · Reina-Valera 1909

Estas palabras forman parte de un cántico del pueblo redimido de Dios. En hebreo «completa paz» es literalmente «paz, paz»: la repetición indica una paz plena y firme para quien apoya su mente en Dios con confianza.

Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Ro 8:38–39 · Reina-Valera 1909

Pablo escribió esto para cristianos que enfrentaban la persecución y la muerte. Está plenamente convencido de que nada en la vida, en la muerte ni en toda la creación puede separar a los creyentes del amor de Dios en Cristo.

No tienes que cargar solo con tus preocupaciones: Dios te invita a llevárselas tantas veces como lo necesites.