Versículos para bodas y matrimonios

El matrimonio aparece en las primeras páginas de la Biblia, donde Dios mismo lleva la mujer al hombre. Jesús hizo su primer milagro en una boda en Caná (Juan 2:1–11), y la Biblia termina con la cena de las bodas del Cordero (Apocalipsis 19:7–9). Pablo incluso llama a la unión del esposo y la esposa una imagen de Cristo y su iglesia (Efesios 5:31–32).

La Biblia también reconoce con honestidad que el matrimonio requiere esfuerzo. Dos personas con sus debilidades prometen amarse, perdonarse y ser fieles toda la vida, y para cumplir esa promesa necesitan la ayuda de Dios.

Estos versículos están pensados para la ceremonia de boda, para una invitación o una tarjeta, y para los matrimonios que quieren recordar el plan de Dios años después del día de la boda.

El plan de Dios para el matrimonio

Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; haréle ayuda idónea para él.

Gn 2:18 · Reina-Valera 1909

Después de cada día de la creación Dios vio que todo era bueno, y la soledad del hombre es lo primero que Dios declara que no es bueno. La mujer es creada como ayuda adecuada para él, su compañera y complemento.

Por tanto, dejará el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer, y serán una sola carne.

Gn 2:24 · Reina-Valera 1909

William MacDonald explica que con estas palabras Dios instituyó el matrimonio monógamo, para el bien del ser humano, y que sus obligaciones ilustran la relación entre Cristo y la iglesia. Jesús las cita como palabras del mismo Creador (Mateo 19:4–5).

Así que, no son ya más dos, sino una carne: por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.

Mt 19:6 · Reina-Valera 1909

Cuando le preguntan por el divorcio, Jesús remite al principio. Dios hizo un hombre y una mujer, y ahí se ve el plan original del matrimonio: dos personas unidas por Dios para toda la vida.

Cántico gradual: para Salomón. SI Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican: Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guarda.

Sal 127:1 · Reina-Valera 1909

El salmo se atribuye a Salomón. Sin la bendición de Dios nuestros esfuerzos no prosperan de verdad, por eso muchas parejas eligen este versículo como oración para que el Señor edifique su hogar.

Lecturas para la ceremonia de boda

La caridad es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la caridad no hace sinrazón, no se ensancha; No es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal; No se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad; Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

1 Co 13:4–7 · Reina-Valera 1909

Quizá sea la lectura de bodas más conocida. Pablo la escribió primero a una iglesia dividida por el orgullo y describió un amor que no busca lo suyo ni conoce el egoísmo.

Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo: Porque fuerte es como la muerte el amor; Duro como el sepulcro el celo: Sus brasas, brasas de fuego, Fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre toda la hacienda de su casa por este amor, De cierto lo menospreciaran.

Cnt 8:6–7 · Reina-Valera 1909

La novia pide ser puesta como un sello sobre el corazón de su amado. John MacArthur ve aquí la escena final, en la que los esposos reafirman su amor en público, y la llama el pasaje del Antiguo Testamento que corresponde a 1 Corintios 13: un amor tenaz, intenso, inextinguible y que no se puede comprar. Muchos intérpretes ven además en el Cantar una imagen del amor entre Dios y su pueblo.

Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará á su compañero: mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe.

Ec 4:9–12 · Reina-Valera 1909

Mejor son dos que uno: se levantan, se dan calor y resisten juntos. John MacArthur resume la enseñanza diciendo que la vida es mejor con compañía; el pasaje habla de compañerismo en general, pero el matrimonio es su ejemplo más cercano, y muchas parejas ven en Dios el tercer hilo del cordón.

Y Ruth respondió: No me ruegues que te deje, y que me aparte de ti: porque donde quiera que tú fueres, iré yo; y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.

Rt 1:16 · Reina-Valera 1909

Rut no dijo estas palabras a un esposo, sino a su suegra Noemí. Para MacArthur son una expresión ejemplar de lealtad y una prueba de que Rut se había convertido al Dios de Israel; en las bodas se leen como imagen de un compromiso fiel para toda la vida.

Un amor que perdura

Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,

Ef 5:25 · Reina-Valera 1909

Pablo da al esposo la medida de su amor: como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella. William MacDonald subraya que a los maridos no se les manda mantener sujetas a sus esposas, sino amarlas así como Cristo amó a la iglesia.

Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia; Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección.

Col 3:12–14 · Reina-Valera 1909

Mientras vivimos en este mundo surgen a veces desacuerdos, y Matthew Henry recuerda que debemos perdonarnos unos a otros imitando el perdón con que fuimos salvados. El amor une todas las demás virtudes, y por eso este pasaje es un buen consejo para cualquier matrimonio.

Todas vuestras cosas sean hechas con caridad.

1 Co 16:14 · Reina-Valera 1909

Un versículo corto que se elige a menudo para las invitaciones de boda. Pablo lo escribió a unos corintios que hacían muchas cosas con espíritu de rivalidad: hagamos lo que hagamos, que sea con amor.

Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; mas á los fornicarios y á los adúlteros juzgará Dios.

He 13:4 · Reina-Valera 1909

El versículo anima a todos a honrar el matrimonio. También recuerda al esposo y a la esposa que guarden puro el lecho matrimonial y se sean fieles.

El que halló esposa halló el bien, Y alcanzó la benevolencia de Jehová.

Pr 18:22 · Reina-Valera 1909

Una buena esposa es un regalo del Señor. El proverbio mira el matrimonio tal como debe ser y ve en cada unión verdadera la mano de Dios que junta a un hombre y una mujer para su bien mutuo.

Que su matrimonio esté edificado sobre Cristo, y que su amor les enseñe a amarse bien el uno al otro.