1 Corintios 13:4-7: qué es el amor según la Biblia
En 1 Corintios 13 Pablo describe el amor que Dios da: paciente con las personas, bondadoso en los hechos, libre de envidia y de orgullo, y que nunca se rinde. Lo escribió a una iglesia orgullosa y dividida para mostrar que sin amor ni los dones más grandes valen nada.
Primera de Corintios 13 es quizá el capítulo sobre el amor más conocido que se haya escrito. Se lee en las bodas y se cita mucho más allá de la iglesia. Pero Pablo no lo escribió como un poema para parejas, sino para una iglesia con problemas serios. Ese trasfondo nos ayuda a entender qué significa de verdad que el amor es paciente.
Una nota sobre las palabras: algunas versiones antiguas dicen que el amor es sufrido, es decir, que aguanta mucho y no se enoja pronto. Matthew Henry explica que Pablo no habla de dar limosna, sino del amor en su sentido más pleno: amor verdadero a Dios y a las personas.
Un capítulo sobre el amor en una carta sobre los dones
La iglesia de Corinto tenía muchos dones, pero estaba dividida. Sus miembros formaban bandos (1 Corintios 1:10–12), se envidiaban (1 Corintios 3:3) y se envanecían (1 Corintios 4:18). En los capítulos 12 a 14 Pablo trata de los dones espirituales, que los corintios estimaban mucho, sobre todo el de lenguas.
En el capítulo 12 Pablo les recuerda que la iglesia es un solo cuerpo con muchos miembros (1 Corintios 12:27). Luego promete mostrarles un camino aún más excelente (1 Corintios 12:31). Ese camino es el amor.
SI yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo caridad, vengo á ser como metal que resuena, ó címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia; y si tuviese toda la fe, de tal manera que traspasase los montes, y no tengo caridad, nada soy. Y si repartiese toda mi hacienda para dar de comer á pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo caridad, de nada me sirve.
1 Co 13:1–3 · Reina-Valera 1909
Lenguas, profecía, conocimiento, una fe que mueve montañas, incluso dar todos los bienes: sin amor, nada de eso vale. William MacDonald señala que si alguien lo hace solo para llamar la atención, su virtud de escaparate no vale nada. En el capítulo 14 Pablo aplica esto al culto y pide a la iglesia que busque ante todo el amor (1 Corintios 14:1).
Los rasgos del amor, uno por uno
Después Pablo describe cómo es el amor.
La caridad es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la caridad no hace sinrazón, no se ensancha; No es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal; No se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad; Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
1 Co 13:4–7 · Reina-Valera 1909
John MacArthur subraya que el amor es acción y no abstracción. MacDonald recoge la observación de Hodge: los corintios eran impacientes, envidiosos, engreídos, egoístas, suspicaces y rencorosos, y el apóstol les presenta en contraste los rasgos del amor verdadero. Matthew Henry dice que estos efectos se enumeran para que sepamos si tenemos este amor, y si no lo tenemos, no descansemos hasta tenerlo.
- Paciencia. MacDonald la define como soportar con paciencia los agravios.
- Bondad. Es una bondad activa, que se interesa por el bien de los demás.
- Sin envidia. El amor se alegra cuando otros son alabados y honrados.
- Sin jactancia ni orgullo. MacDonald recuerda que todo lo que tenemos, incluso los dones del Espíritu, es regalo de Dios.
- Sin descortesía. Quien actúa por amor es cortés y considerado.
- No egoísta. El amor se interesa en lo que puede ayudar a los demás.
- No se irrita. Está dispuesto a soportar desprecios e insultos.
- No guarda rencor. MacDonald explica que el amor no atribuye malos motivos a los demás ni sospecha de sus intenciones.
- Alegría en la verdad. MacArthur: el amor no se alegra del pecado ajeno, ni siquiera del de un enemigo.
- Nunca se rinde. El amor protege, confía, espera y resiste.
Lo último no significa que el amor sea ingenuo. MacDonald explica que el amor no publica sin necesidad las faltas de los demás, aunque debe ser firme en aplicar una disciplina piadosa cuando hace falta; y creerlo todo significa intentar dar la mejor interpretación posible a lo que hacen otros.
Leída despacio, esta lista nos humilla. Todos hemos sido impacientes, envidiosos u orgullosos esta semana. Por eso el capítulo apunta más allá de nosotros.