Versículos bíblicos para niños, cortos y fáciles de memorizar

La Biblia tiene mucho que decir a los niños y sobre los niños. Jesús recibió a los pequeños cuando otros querían apartarlos, y Moisés enseñó a los padres a hablar de las palabras de Dios en casa y por el camino, al acostarse y al levantarse. Un versículo aprendido en la infancia puede acompañar a una persona toda la vida.

Las explicaciones breves que siguen están escritas para que puedas leerlas en voz alta a tus hijos, en casa o en la escuela dominical. Siguen lo que dicen de cada versículo maestros bíblicos conocidos como William MacDonald, John MacArthur y Matthew Henry, pero con palabras sencillas.

No hace falta aprenderlos todos a la vez. Elige un versículo por semana, léelo en el desayuno o antes de dormir y hablen de él juntos. Los dos últimos son para ti como padre o madre.

Dios te creó y te ama

EN el principio crió Dios los cielos y la tierra.

Gn 1:1 · Reina-Valera 1909

Antes de que existiera cualquier cosa, Dios ya estaba. Él hizo el cielo, las estrellas, el mar y toda la tierra. MacDonald dice que estas primeras palabras de la Biblia son la base de la fe. Y el mismo Dios que hizo todo eso también te hizo a ti.

Salmo de David. JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará.

Sal 23:1 · Reina-Valera 1909

Un pastor cuida a sus ovejas: les busca pasto y agua y las protege de los animales salvajes. David fue pastor de niño y sabía que Dios lo cuidaba de la misma manera. MacDonald recuerda que este salmo se canta y se recita en muchas escuelas dominicales. Dios también es tu Pastor.

Y Jesús dijo: Dejad á los niños, y no les impidáis de venir á mí; porque de los tales es el reino de los cielos.

Mt 19:14 · Reina-Valera 1909

Un día, unos padres llevaron a sus niños pequeños a Jesús para que los bendijera. Los discípulos pensaron que los niños molestaban y quisieron impedirlo. Pero Jesús quería que los niños se acercaran. John MacArthur señala que Jesús usó a esos pequeños como ejemplo de quienes forman parte del reino de los cielos.

Crecer con Dios

Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres.

Lc 2:52 · Reina-Valera 1909

Jesús también fue niño. MacDonald explica que creció de cuatro maneras: en la mente, en el cuerpo, en su relación con Dios y en su relación con la gente. Tú también puedes crecer en esas cuatro maneras.

Lámpara es á mis pies tu palabra, Y lumbrera á mi camino.

Sal 119:105 · Reina-Valera 1909

Imagina que caminas por un sendero oscuro con una linterna. La luz te muestra dónde pisar para no tropezar. MacArthur explica que la Palabra de Dios es como esa luz, y MacDonald añade que nos guía de dos formas: nos dice qué no hacer y nos enseña el camino correcto.

Y ACUÉRDATE de tu Criador en los días de tu juventud, antes que vengan los malos días, y lleguen los años, de los cuales digas, No tengo en ellos contentamiento;

Ec 12:1 · Reina-Valera 1909

No tienes que esperar a ser grande para amar a Dios. MacArthur dice que le pertenecemos a Dios y podemos servirle desde que somos pequeños, no solo cuando seamos viejos.

Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza.

1 Ti 4:12 · Reina-Valera 1909

Timoteo era un líder joven de la iglesia, más joven que muchos a los que ayudaba. Pablo le dijo que no se preocupara por su edad, sino que fuera un buen ejemplo. Los niños también pueden ser ejemplo: en cómo hablan, cómo aman a los demás y cómo confían en Dios.

Ser bueno y valiente

HIJOS, obedeced en el Señor á vuestros padres; porque esto es justo.

Ef 6:1 · Reina-Valera 1909

Dios pide a los niños que obedezcan a sus padres, porque es lo correcto y le agrada. MacArthur explica que cuando obedeces a tu mamá y a tu papá, también obedeces al Señor, que te los dio para cuidarte.

Y como queréis que os hagan los hombres, así hacedles también vosotros:

Lc 6:31 · Reina-Valera 1909

A esto a veces se le llama la regla de oro. Piensa cómo te gusta que te traten: con cariño, de forma justa y con paciencia. Así debes tratar tú a los demás, aunque cueste.

Y Jehová respondió á Samuel: No mires á su parecer, ni á lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón.

1 S 16:7 · Reina-Valera 1909

Dios envió al profeta Samuel a elegir un nuevo rey entre los hijos de Isaí. Samuel pensó que sería el más alto y fuerte, pero Dios eligió a David, el menor. Matthew Henry dice que las personas ven cómo nos vemos por fuera, pero Dios sabe cómo somos de verdad por dentro.

Salmo de David. JEHOVÁ es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme?

Sal 27:1 · Reina-Valera 1909

Todos tenemos miedo a veces: en la oscuridad, en una tormenta o el primer día en una escuela nueva. MacArthur explica que en la Biblia la luz es una imagen de la salvación y de todo lo bueno. Cuando tengas miedo, recuerda que Dios está contigo y habla con Él.

Para padres

Instruye al niño en su carrera: Aun cuando fuere viejo no se apartará de ella.

Pr 22:6 · Reina-Valera 1909

MacArthur escribe que lo que se aprende temprano se vuelve un hábito para toda la vida, por eso los padres deben enseñar a sus hijos la Palabra de Dios con amor. MacDonald añade que este proverbio expresa una regla general, aunque haya excepciones.

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón: Y las repetirás á tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes:

Dt 6:6–7 · Reina-Valera 1909

MacArthur subraya que estas palabras deben estar primero en el corazón de los padres, para que la obediencia no sea una formalidad sino una respuesta que nace de entender. Matthew Henry ve en repetirlas a menudo a los hijos un medio para mantener viva la fe en el hogar.

Poco a poco, estos versículos pueden convertirse en un tesoro que tus hijos llevarán consigo al crecer.