La historia del arca de Noé
Cuando la tierra se llenó de violencia, Dios la juzgó con un diluvio, pero salvó a Noé, a su familia y a los animales en un arca que mandó construir a Noé. Después prometió no volver a destruir la tierra con un diluvio y dio el arcoíris como señal de ese pacto. La historia muestra el juicio de Dios sobre el pecado y Su gracia hacia quienes confían en Él.
Para muchos, el arca de Noé es un cuento infantil de animales que entran de dos en dos. En Génesis es un relato mucho más serio: un mundo corrompido, un Dios que juzga el pecado y una gracia que rescata a una familia. Ocupa cuatro capítulos, de Génesis 6 a Génesis 9.
Un mundo corrompido y un hombre que halló gracia
El relato comienza con el veredicto de Dios sobre el mundo.
Y vió Jehová que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y arrepintióse Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y pesóle en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré los hombres que he criado de sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo: porque me arrepiento de haberlos hecho. Empero Noé halló gracia en los ojos de Jehová.
Gn 6:5–8 · Reina-Valera 1909
John MacArthur llama al versículo 5 una de las declaraciones más claras de la Escritura sobre la pecaminosidad de la naturaleza humana: el pecado comienza en los pensamientos del corazón. Cuando el texto dice que Dios se arrepintió, es lenguaje humano para un Dios que no cambia: pasa de una larga paciencia al juicio.
Luego viene lo decisivo: Noé halló gracia. Los comentaristas ponen el acento en lugares distintos. Matthew Henry dice que la buena voluntad de Dios produjo el bien en Noé. MacArthur subraya que Noé no se salvó solo por sus obras: creyó a Dios, se humilló, buscó su gracia y luego obedeció. El versículo siguiente lo llama justo (Génesis 6:9).
Dios le dice a Noé lo que viene y le da instrucciones precisas (Génesis 6:13–22). MacArthur explica que la palabra hebrea para el arca indica una caja hecha para flotar, la misma que se usa para la cesta del niño Moisés. No se construyó para la belleza ni la velocidad. Con un codo de unos 46 centímetros medía unos 137 metros de largo, tenía tres pisos y era muy difícil de volcar. Dios promete establecer su pacto con Noé (Génesis 6:18), según MacArthur la primera mención de un pacto en la Escritura.
La respuesta de Noé cabe en una frase.
E hízolo así Noé; hizo conforme á todo lo que Dios le mandó.
Gn 6:22 · Reina-Valera 1909
El Nuevo Testamento la pone como ejemplo de fe.
Por la fe Noé, habiendo recibido respuesta de cosas que aun no se veían, con temor aparejó el arca en que su casa se salvase: por la cual fe condenó al mundo, y fué hecho heredero de la justicia que es por la fe.
He 11:7 · Reina-Valera 1909
MacArthur señala que el mundo nunca había visto nada parecido, pero Noé tomó en serio la advertencia de Dios, y su fe se mostró en la obediencia.
El diluvio, la paloma y el arcoíris
Dios manda llevar siete de cada animal limpio y una pareja de los demás (Génesis 7:1–5). William MacDonald lo entiende como siete parejas y supone que los animales adicionales servirían de alimento y para los sacrificios. Noé, su familia y los animales entran, y el Señor cierra la puerta (Génesis 7:16). Henry ve en ello el cuidado de Dios: la seguridad de Noé estaba en las manos de Dios. Entonces llega el diluvio.
El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, á diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas; Y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.
Gn 7:11–12 · Reina-Valera 1909
El agua sube hasta cubrir los montes altos, y todo lo que vive fuera del arca perece (Génesis 7:17–24). Luego llega el giro.
Y ACORDÓSE Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.
Gn 8:1 · Reina-Valera 1909
El arca se detiene sobre los montes de Ararat (Génesis 8:4), en la región que en la antigüedad se llamaba Urartu, más tarde Armenia. Noé suelta un cuervo y luego una paloma, hasta que ella ya no vuelve (Génesis 8:6–12). MacDonald cuenta 371 días desde el comienzo del diluvio hasta que la tierra quedó seca.
Lo primero que hace Noé en tierra firme es adorar.
Y edificó Noé un altar á Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar. Y percibió Jehová olor de suavidad; y dijo Jehová en su corazón: No tornaré más á maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud: ni volveré más á destruir todo viviente, como he hecho. Todavía serán todos los tiempos de la tierra; la sementera y la siega, y el frío y calor, verano é invierno, y día y noche, no cesarán.
Gn 8:20–22 · Reina-Valera 1909
Dios da como razón que el corazón del hombre sigue inclinado al mal. Henry escribe que el diluvio barrió a los impíos, pero no quitó el pecado de la naturaleza humana. Luego Dios hace un pacto con todo ser viviente (Génesis 9:8–11) y le da una señal.
Y dijo Dios: Esta será la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y toda alma viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco pondré en las nubes, el cual será por señal de convenio entre mí y la tierra. Y será que cuando haré venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y acordarme he del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y toda alma viviente de toda carne; y no serán más las aguas por diluvio para destruir toda carne. Y estará el arco en las nubes, y verlo he para acordarme del pacto perpetuo entre Dios y toda alma viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.
Gn 9:12–16 · Reina-Valera 1909
MacArthur explica que cuando Dios dice que se acordará, se compromete a cumplir su promesa. Warren Wiersbe añade que esto no significa que el arcoíris apareciera por primera vez entonces, sino que Dios le dio un significado especial al hacer este pacto.