Versículos y salmos para dormir en paz
La Biblia sabe lo que es una noche larga. David escribió algunos de sus salmos más serenos mientras sus enemigos lo perseguían, y otros salmistas oraron en noches llenas de lágrimas. Una y otra vez hablan de acostarse, dormir y despertar bajo el cuidado de Dios, porque Aquel que los guarda nunca duerme.
En la Biblia, el sueño es un regalo y también un acto de confianza. Acostarse en paz es devolverle a Dios el día con sus preocupaciones y sus tareas sin terminar. El problema no desaparece, pero ya no somos nosotros quienes tenemos que sostenerlo todo.
Puedes leer estos versículos despacio antes de dormir, orarlos en la oscuridad o recordarlos en una noche de insomnio. Si la ansiedad o el insomnio se prolongan, habla con alguien de confianza y, cuando haga falta, con un médico.
Me acuesto y duermo en paz
En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.
Sal 4:8 · Reina-Valera 1909
John MacArthur señala que al Salmo 3 a veces se le llama salmo de la mañana y al Salmo 4, salmo de la noche. William MacDonald comenta que la certeza de que el Señor le basta apacigua al salmista: al terminar de orar ya no está inquieto y puede descansar.
Yo me acosté, y dormí, Y desperté; porque Jehová me sostuvo.
Sal 3:5 · Reina-Valera 1909
David escribió este salmo cuando huía de su hijo Absalón. Según MacDonald, ese descanso tranquilo en plena crisis es un don que Dios da a los que confían en Él.
Cuando te acostares, no tendrás temor; Antes te acostarás, y tu sueño será suave.
Pr 3:24 · Reina-Valera 1909
Es una de las bendiciones prometidas a quien guarda la sabiduría de Dios. Matthew Henry explica que tanto la vida diaria como la vida espiritual quedan bajo la protección de Dios, de día en el camino y de noche en la cama.
Por demás os es el madrugar á levantaros, el veniros tarde á reposar, El comer pan de dolores: Pues que á su amado dará Dios el sueño.
Sal 127:2 · Reina-Valera 1909
Este salmo se atribuye a Salomón. MacArthur explica que, al edificar, al vigilar y al ganarse la vida, el propósito de Dios pesa mucho más que el esfuerzo humano. No se prohíbe trabajar, pero el sueño es un regalo que Dios da a los que ama, no un premio a la fatiga ansiosa.
El Señor te guarda de noche
No dará tu pie al resbaladero; Ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda á Israel.
Sal 121:3–4 · Reina-Valera 1909
El Dios que guarda a su pueblo no se adormece ni un instante. MacArthur recuerda que en esto el Dios vivo es completamente distinto de los dioses paganos y de los ídolos muertos, de los que se burló Elías (1 Reyes 18:27).
Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro: Escudo y adarga es su verdad. No tendrás temor de espanto nocturno, Ni de saeta que vuele de día;
Sal 91:4–5 · Reina-Valera 1909
MacDonald compara el cuidado tierno y personal de Dios con el de un ave que cubre a sus polluelos. Sus promesas son seguras: lo que Él ha dicho, lo hará, y eso es escudo para el creyente frente a los temores de la noche.
En tu mano encomiendo mi espíritu: Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.
Sal 31:5 · Reina-Valera 1909
David pronunció estas palabras en peligro, poniendo su vida en las manos de Dios. Jesús las dijo en la cruz (Lucas 23:46), y muchos cristianos las oran al final del día antes de dormir.
Pensar en Dios por la noche
Cuando me acordaré de ti en mi lecho, Cuando meditaré de ti en las velas de la noche. Porque has sido mi socorro; Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
Sal 63:6–7 · Reina-Valera 1909
David escribió este salmo en el desierto de Judá, lejos del santuario. Matthew Henry observa que aun en la aflicción no falta motivo de alabanza, y que el creyente valora la misericordia de Dios más que la vida misma.
De día mandará Jehová su misericordia, Y de noche su canción será conmigo, Y oración al Dios de mi vida.
Sal 42:8 · Reina-Valera 1909
Esta línea pertenece a un salmo lleno de tristeza. MacArthur escribe que esta declaración de confianza interrumpe el lamento y da al salmista unas bocanadas de aire en medio de la inundación de pruebas.
Descanso en Jesús
Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.
Mt 11:28 · Reina-Valera 1909
Jesús invita a todos los cansados y agobiados. MacDonald explica que venir a Él es creer en Él: el objeto de la fe no es una iglesia ni un rito, sino Cristo vivo. El descanso más profundo que Él da es la paz con Dios.
Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, increpó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fué hecha grande bonanza.
Mr 4:38–39 · Reina-Valera 1909
Después de un día entero de enseñanza, Jesús estaba tan cansado que dormía en medio de la tormenta. Bastó una palabra suya para que se calmaran el viento y las olas. Matthew Henry lo aplica al corazón inquieto: cuando Cristo le habla paz, viene una gran calma.
Sea lo que sea que cargues esta noche, puedes entregárselo al Señor, acostarte y dejar que Él vele por ti.