¿Existe Dios?

Respuesta breve

La Biblia no intenta demostrar que Dios existe; parte de ese hecho. Dice que Dios se ha dado a conocer por medio de la creación, de la conciencia de cada persona y, sobre todo, de Jesucristo, y que quienes lo buscan con sinceridad lo encuentran.

Si Dios existe es una de las preguntas más antiguas del ser humano, y la respuesta lo cambia todo: de dónde venimos, si la vida tiene sentido y qué es de verdad el bien y el mal.

La Biblia no empieza con un argumento a favor de Dios. Su primera frase dice sencillamente que en el principio Dios creó los cielos y la tierra (Génesis 1:1). Aun así, dice mucho sobre cómo Dios se da a conocer: por el mundo que hizo, por la conciencia y, sobre todo, por su Hijo.

La creación señala al Creador

Al Músico principal: Salmo de David. LOS cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos.

Sal 19:1 · Reina-Valera 1909

Este salmo pasa del cielo a la ley de Dios: la primera mitad alaba a Dios como Creador, la segunda alaba su Palabra. Matthew Henry habla de dos libros que Dios nos dio para instruirnos: el libro de la creación y el libro de las Escrituras. El salmo no desprecia lo que enseña la naturaleza, pero muestra que la Palabra de Dios revela mucho más.

Pablo dice lo mismo en su carta a los Romanos:

Porque las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas; de modo que son inexcusables:

Ro 1:20 · Reina-Valera 1909

La creación muestra lo que no se ve de Dios: su eterno poder y su deidad. William MacDonald resume el argumento con sencillez: no hay creación sin Creador, igual que una obra de arte necesita un artista. Por eso las personas no tienen excusa. No son culpables por falta de información, sino por apartarse de la luz que tenían.

John MacArthur marca aquí un límite importante. El testimonio de la creación es constante y claro, pero por sí solo no puede llevar a un pecador a Dios. Hace responsable al ser humano; la salvación llega por medio de la Palabra de Dios.

El testimonio de la conciencia

Dios también dejó un testimonio dentro de nosotros. Pablo escribe que incluso quienes no tenían la ley de Moisés muestran la obra de la ley escrita en su corazón, y su conciencia los acusa o los defiende (Romanos 2:15). No está escrita toda la ley, sino su obra: en todas partes la gente sabe, por ejemplo, que hay que honrar a los padres y que hay cosas que nunca se deben hacer.

El Predicador dice que Dios puso eternidad en el corazón humano (Eclesiastés 3:11). MacArthur explica que Dios creó a las personas para su propósito eterno, y por eso nada en este mundo las satisface del todo. El mismo versículo añade que no podemos entender toda la obra de Dios de principio a fin.

¿Por qué, entonces, algunos niegan a Dios? Un salmo responde sin rodeos:

Al Músico principal: Salmo de David. DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse, hicieron obras abominables; No hay quien haga bien.

Sal 14:1 · Reina-Valera 1909

El necio de este salmo no es alguien con preguntas sinceras ni alguien sin estudios. En el Antiguo Testamento la palabra es un juicio moral, no una opinión sobre la inteligencia. Este necio niega menos la existencia de Dios que su importancia: vive como si Dios no tuviera nada que ver con su vida. Matthew Henry lo llama ateísmo práctico. Pablo cita las líneas siguientes de este salmo para mostrar que todos han pecado (Romanos 3:10–12), y dice que las personas detienen la verdad que ya conocen (Romanos 1:18).

Al mismo tiempo, la Biblia es paciente con la duda sincera. Cuando Tomás se negó a creer que Jesús había resucitado, Jesús vino a él y lo invitó con bondad a tocar sus heridas (Juan 20:27).

Dios se mostró en Jesús

La creación y la conciencia nos dicen que Dios existe, pero no cómo es de cerca. Para eso la Biblia señala a Jesucristo. Antes Dios habló muchas veces y de muchas maneras por los profetas, pero en estos últimos días dio su palabra definitiva por medio del Hijo (Hebreos 1:1–2).

A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró.

Jn 1:18 · Reina-Valera 1909

A Moisés no se le permitió ver el rostro de Dios. Ahora el Hijo, que es Dios, vino en carne para dar a conocer al Padre. De la palabra griega traducida como «dar a conocer» viene la palabra «exégesis»: todo lo que Jesús es y hace explica quién es Dios. Jesús le dijo lo mismo a Felipe: el que lo había visto a él había visto al Padre (Juan 14:9).

Por eso la pregunta por Dios es también una pregunta histórica. Pablo enumera a quienes vieron a Cristo resucitado, entre ellos más de quinientas personas a la vez (1 Corintios 15:3–8). MacDonald señala que la mayoría seguía con vida cuando Pablo escribió, así que cualquiera que dudara podía preguntarles.

Búscalo y lo encontrarás

La Biblia deja claro que conocer a Dios no es solo cuestión de argumentos. Es una relación, y empieza con la confianza.

Empero sin fe es imposible agradar á Dios; porque es menester que el que á Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

He 11:6 · Reina-Valera 1909

El versículo aparece en la historia de Enoc, que caminó con Dios. La fe de la que habla no es creer en una divinidad cualquiera, sino confiar en que el Dios de las Escrituras es el Dios verdadero y en que recompensa, como prometió, a quienes lo buscan.

Y me buscaréis y hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.

Jer 29:13 · Reina-Valera 1909

Dios dio primero esta promesa a los judíos desterrados en Babilonia, a quienes se les dijo que se establecieran allí, porque el regreso llegaría solo después de setenta años. Aun allí, Dios invitaba a su pueblo a buscarlo en oración sincera. Pablo dijo algo parecido a los atenienses sobre todas las personas: Dios no está lejos de ninguno de nosotros (Hechos 17:27), porque se ha dado a conocer por la conciencia y por la creación.

Si no estás seguro de que Dios exista, no tienes que fingir que no tienes preguntas. Lee uno de los Evangelios, por ejemplo el de Juan, y mira con honestidad a Jesús. Pídele a Dios, aun con tus dudas, que se te muestre. La Biblia promete que quien lo busca de todo corazón lo encontrará.