Oración de fe para aceptar a Cristo: cómo recibir a Jesús

Respuesta breve

Aceptar a Jesús es volverse a Dios dejando el pecado y confiar en Jesucristo como Salvador y Señor. No te salvan unas palabras especiales, sino la fe en Cristo: puedes decirle a Dios con tus propias palabras que has pecado, que crees que Jesús murió por ti y resucitó, y que desde ahora confías en Él y quieres seguirlo.

Tal vez has estado leyendo sobre Jesús y sientes que Dios te está llamando. Quieres responder, pero no sabes bien cómo ni qué decir. La buena noticia es que la Biblia muestra el camino con claridad, y que Dios está mucho más dispuesto a recibirte que tú a venir. Aquí verás qué significa aceptar a Jesús y encontrarás una oración sencilla que te ayude a expresar tu fe con palabras. Para una explicación más completa del evangelio, lee ¿Cómo ser salvo?

Qué significa recibir a Jesús

El Evangelio de Juan cuenta que muchos rechazaron a Jesús cuando vino. Y luego dice:

Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre:

Jn 1:12 · Reina-Valera 1909

John MacArthur explica que la segunda parte del versículo aclara la primera: recibir a Jesús es aceptar lo que Él dice de sí mismo, creer en Él y así entregarle la propia vida. Que Él dé ese derecho muestra que llegar a ser hijo de Dios es un regalo de la gracia, no una recompensa. William MacDonald lo dice con sencillez: no nos hacen hijos de Dios las buenas obras, ser miembros de una iglesia ni nuestros mejores esfuerzos, sino solo recibir a Cristo y creer en su nombre.

Jesús llama primero

Una de las invitaciones más conocidas de la Biblia la pronuncia el Cristo resucitado:

He aquí, yo estoy á la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré á él, y cenaré con él, y él conmigo.

Ap 3:20 · Reina-Valera 1909

Estas palabras se dirigieron primero a la iglesia de Laodicea, que se había vuelto tibia y satisfecha de sí misma. MacArthur señala que la interpretación tradicional ve a Cristo llamando al corazón del incrédulo; él mismo entiende que Cristo está fuera de una iglesia sin verdaderos creyentes, listo para entrar si aunque sea una persona responde con fe salvadora. En cualquier caso, la invitación es personal: si alguno oye y abre, Cristo entrará y cenará con él, una imagen de comunión cercana. El comentario de Jamieson, Fausset y Brown hace notar que, si Él no llamara primero a nuestra puerta, nosotros nunca llegaríamos a llamar a la suya.

Arrepentimiento y fe en Cristo

Aceptar a Jesús no es añadirlo a una vida que sigue igual. Es volverse a Dios, reconocer el propio pecado y confiar solo en Cristo para que lo perdone. En la predicación de los apóstoles, el arrepentimiento va siempre unido a volverse a Dios con fe (Hechos 3:19). A quienes vienen con sinceridad, Dios les da una promesa firme:

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.

1 Jn 1:9 · Reina-Valera 1909

Confesar, explica MacArthur, es decir de nuestro pecado lo mismo que Dios dice de él. MacDonald señala que Dios es fiel porque prometió perdonar, y justo porque Jesús ya pagó por el pecado en la cruz. El recaudador de impuestos de la parábola de Jesús no tenía nada que ofrecer salvo un ruego por misericordia, y volvió a su casa justificado (Lucas 18:13–14). Matthew Henry comenta que su oración fue breve porque el temor y la vergüenza no le dejaban decir más, y aun así fue escuchada; así también nosotros seremos justificados por Jesucristo si venimos a Dios como él.

Pablo resume la respuesta de la fe:

Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud.

Ro 10:9–10 · Reina-Valera 1909

MacArthur observa que confesar a Jesús como Señor es más que reconocer que es Señor del universo: es aceptarlo como tu propio Señor y Amo. Creer que Dios lo resucitó de los muertos es confiar en que su obra por ti está terminada.

Una oración que puedes hacer

No hay una fórmula mágica. Las palabras de una oración no salvan a nadie; Cristo salva a quienes confían en Él. Dios mira el corazón y escucha incluso el clamor más sencillo, como el de aquel recaudador. Si estás listo para volverte a Jesús, puedes orar algo así, con tus propias palabras:

Señor Dios, sé que he pecado contra ti y que no puedo salvarme a mí mismo. Gracias por amarme y enviar a tu Hijo. Creo que Jesús murió en la cruz por mis pecados y que tú lo resucitaste de los muertos. Por favor, perdóname y hazme tu hijo. Desde ahora quiero confiar en Jesús como mi Salvador y seguirlo como mi Señor. Ayúdame a vivir para ti. En el nombre de Jesús, amén.

Si oraste así de corazón, la promesa de la Biblia es para ti: todo el que invoque el nombre del Señor será salvo (Romanos 10:13). Tu seguridad descansa en esa promesa, no en tus sentimientos. El que está en Cristo es una nueva creación (2 Corintios 5:17), y la vida nueva crece paso a paso.

Algunos pasos siguientes te ayudarán. Cuéntale tu decisión a otro creyente. Empieza a leer la Biblia, por ejemplo el Evangelio de Juan. Habla con Dios cada día. Busca una iglesia que enseñe la Palabra de Dios y pregunta por el bautismo, como Jesús mandó a sus seguidores (Mateo 28:19).