Las 10 plagas de Egipto en orden y su significado
Las diez plagas fueron juicios que Dios envió sobre Egipto por medio de Moisés cuando Faraón se negó a dejar ir a Israel: sangre, ranas, piojos, moscas, peste en el ganado, úlceras, granizo, langostas, tinieblas y la muerte de los primogénitos. Mostraron que el Señor es el Dios verdadero, juzgaron a los dioses de Egipto y terminaron con la primera Pascua y la liberación de Israel.
Las diez plagas se narran en Éxodo 7–12. Israel estaba esclavizado en Egipto, y Dios envió a Moisés y a Aarón a exigir que Faraón dejara ir a su pueblo. Faraón respondió con desprecio: ¿quién es el Señor para que yo le obedezca (Éxodo 5:2)? La Biblia de Estudio de Ginebra observa que las plagas son la respuesta de Dios precisamente a esa pregunta.
Por qué Dios envió las plagas
Antes de la primera plaga, Dios le dijo a Moisés lo que iba a pasar.
Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas. Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré á mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios. Y sabrán los Egipcios que yo soy Jehová, cuando extenderé mi mano sobre Egipto, y sacaré los hijos de Israel de en medio de ellos.
Ex 7:3–5 · Reina-Valera 1909
La frase «endureceré el corazón de Faraón» inquieta a muchos lectores. La Biblia de Estudio de Ginebra explica que Dios no puso maldad en el corazón de Faraón, sino que dejó de frenar el mal que él ya quería hacer. Además, el relato dice varias veces que Faraón mismo endureció su corazón (Éxodo 8:15, Éxodo 8:32). Al comentar cómo usa Pablo esta historia, William MacDonald escribe que Faraón no estaba condenado desde su nacimiento: ya adulto se mostró cruel y obstinado y despreció una advertencia tras otra (Romanos 9:17).
Por medio de Moisés, Dios también le dijo a Faraón por qué lo había mantenido en pie.
Y á la verdad yo te he puesto para declarar en ti mi potencia, y que mi Nombre sea contado en toda la tierra.
Ex 9:16 · Reina-Valera 1909
John MacArthur ve aquí tres propósitos: Egipto debía reconocer que el Señor no tiene igual, su poder debía mostrarse y su nombre debía ser conocido en todas partes. La Biblia de Estudio de Ginebra subraya la misericordia de Dios incluso en el juicio: no destruyó a Egipto de inmediato, para que Faraón tuviera tiempo de ver su poder y arrepentirse.
Las diez plagas en orden
La primera plaga golpeó el corazón de la vida egipcia: el Nilo.
Entonces Jehová dijo á Moisés: El corazón de Faraón esta agravado, que no quiere dejar ir al pueblo. Ve por la mañana á Faraón, he aquí que él sale á las aguas; y tú ponte á la orilla del río delante de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra, Y dile: Jehová el Dios de los Hebreos me ha enviado á ti, diciendo: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oir. Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo heriré con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en sangre: Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y tendrán asco los Egipcios de beber el agua del río.
Ex 7:14–18 · Reina-Valera 1909
MacDonald señala que Faraón probablemente salía a bañarse en el Nilo, considerado sagrado. MacArthur y la Biblia de Estudio de Ginebra aclaran que la palabra hebrea significa sangre verdadera, no agua teñida por arcilla roja. Esta es la serie completa:
- El agua se convierte en sangre. Los peces mueren y el río hiede (Éxodo 7:19–25).
- Ranas. Cubren la tierra y entran en las casas. Faraón promete dejar ir a Israel, pero luego cambia de idea (Éxodo 8:1–15).
- Piojos. Los hechiceros no pueden imitarla y reconocen que es el dedo de Dios (Éxodo 8:16–19).
- Moscas. Por primera vez Dios separa la tierra de Gosén, donde vivía Israel, del resto de Egipto (Éxodo 8:20–32).
- Peste en el ganado. Muere el ganado de los egipcios, pero ni un animal de Israel (Éxodo 9:1–7).
- Úlceras. Brotan en personas y animales, y ni los hechiceros pueden estar delante de Moisés (Éxodo 9:8–12).
- Granizo. El peor granizo que Egipto había visto. Los egipcios que temieron la palabra del Señor recogieron a sus siervos y su ganado y los salvaron (Éxodo 9:13–35).
- Langostas. Se comen todo lo que dejó el granizo (Éxodo 10:1–20). MacDonald ve aquí que el dios Serapis no pudo proteger a Egipto de las langostas.
- Tinieblas. Durante tres días nadie en Egipto ve nada, mientras los israelitas tienen luz en sus casas (Éxodo 10:21–29).
- Muerte de los primogénitos. A medianoche mueren los primogénitos de cada casa egipcia, desde el hijo de Faraón hasta las primeras crías del ganado (Éxodo 11:4–6, Éxodo 12:29–30).
La Biblia de Estudio de Ginebra señala un orden: las primeras nueve plagas forman tres grupos de tres, y la décima es el clímax. En cada grupo, las dos primeras se anuncian de antemano, la tercera llega sin aviso, y la primera comienza con Moisés saliendo al encuentro de Faraón por la mañana.
¿Fueron las plagas fenómenos naturales? MacArthur y la Biblia de Estudio de Ginebra rechazan esa explicación: cada plaga llegó justo cuando Moisés la anunció, con una fuerza nunca vista, y varias de ellas no tocaron a Israel.