¿Qué dice la Biblia sobre los ángeles?

Respuesta breve

La Biblia enseña que los ángeles son espíritus creados que sirven a Dios y cumplen su voluntad, incluso ayudando y protegiendo a los creyentes. Son reales, pero son siervos, no rivales de Cristo, y la Biblia no manda orarles.

Los ángeles aparecen desde el Génesis hasta el Apocalipsis, y con el tiempo se ha acumulado mucha tradición popular a su alrededor: niños con alas, figuras luminosas, almas de difuntos. La Biblia misma es más sobria y más precisa. Dice quiénes son los ángeles, qué hacen y qué lugar ocupan frente a Jesús, y deja algunas preguntas deliberadamente abiertas.

Quiénes son los ángeles

La carta a los Hebreos resume de forma directa lo que es un ángel.

¿No son todos espíritus administradores, enviados para servicio á favor de los que serán herederos de salud?

He 1:14 · Reina-Valera 1909

John Wesley explica que los ángeles ministran ante Dios y son enviados a los hombres, con muchos oficios de protección, cuidado y bondad. Adam Clarke añade que todos los ángeles, incluso los de más alto orden, son empleados por su Creador para servir a los que creen en Cristo, y que no es posible detallar cómo lo hacen.

Esto importa porque los lectores de Hebreos tendían a colocar a los ángeles demasiado alto. William MacDonald recuerda que el pueblo judío estimaba mucho su servicio, ya que la ley fue dada por medio de ángeles. Pero Cristo, el Hijo de Dios, está por encima de cualquier ángel: ellos le sirven a Él, y la Biblia no invita en ninguna parte a orarles.

Los ángeles en la historia de Jesús

Los ángeles tienen un papel destacado en la historia de la Navidad, pues son quienes la anuncian a los pastores.

Y repentinamente fué con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan á Dios, y decían: Gloria en las alturas á Dios, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.

Lc 2:13–14 · Reina-Valera 1909

John MacArthur señala que la palabra traducida «hueste» describe un campamento militar y que el número del ejército celestial puede superar lo que la mente humana comprende. La paz que anuncian no es una paz mundial, sino la paz con Dios que resulta de ser justificados. William MacDonald considera que este canto refleja todo el significado del nacimiento del Niño: su vida y su ministerio traerían gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra.

¿Nos protegen los ángeles?

Mucha gente ha oído que cada creyente tiene un ángel de la guarda. La Biblia dice con claridad que los ángeles ayudan y guardan al pueblo de Dios, pero es menos clara en la idea de «uno por persona».

Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.

Sal 91:11 · Reina-Valera 1909

Clarke entiende que se promete que los ángeles de Dios acompañan, defienden y preservan al creyente. MacArthur recuerda además que Satanás citó mal precisamente esta promesa cuando tentó a Jesús (Mateo 4:6). Es una promesa para quienes confían en Dios, no una invitación a ponerlo a prueba.

Mirad no tengáis en poco á alguno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre que está en los cielos.

Mt 18:10 · Reina-Valera 1909

Aquí los cristianos leen el texto de modos distintos. MacArthur dice que el versículo no significa que cada creyente tenga un ángel de la guarda personal: los ángeles sirven a todos los creyentes y están siempre listos para oír las órdenes de Dios. MacDonald, en cambio, considera que los ángeles aquí probablemente son ángeles de la guarda (compárese Hebreos 1:14). Todos coinciden en que el cuidado de Dios por su pueblo es real y en que nadie que le pertenece pasa inadvertido.

Qué significa para nosotros

Los ángeles deben llevarnos a Dios, no a ellos mismos. Son sus siervos, y su alegría es que se haga su voluntad. El consuelo de estos pasajes no es «un ángel me vigila», sino «el Dios que creó a los ángeles me cuida y envía ayuda cuando quiere».

Así podemos dar gracias a Dios por la ayuda invisible, creer su palabra en lugar de ponerlo a prueba y mantener los ojos en Jesús, a quien deben adoración tanto los ángeles como las personas.