¿Quién es Satanás?
Satanás es un ser espiritual real y personal que se opone a Dios y a las personas. Sus nombres significan «adversario» y «calumniador»: miente, acusa y tienta. Pero la Biblia lo muestra limitado, sujeto a Dios, vencido por Cristo en la cruz y alguien a quien el creyente puede resistir.
Satanás no es un hombrecito rojo con tridente ni una «fuerza del mal» impersonal. La Biblia habla de él como de un ser espiritual real, enemigo de Dios y nuestro. Dice de él menos de lo que quisiera la curiosidad, pero lo suficiente para saber qué hace, qué límites tiene y cómo termina su historia.
Sus nombres dicen quién es
La palabra «Satanás» significa «adversario», y «diablo», «calumniador» o «acusador». La Biblia de Estudio de Ginebra señala que la palabra griega para diablo traduce el hebreo «Satanás» y que el término «adversario» de 1 Pedro 5:8 se usaba para el oponente en un juicio. John MacArthur añade que «diablo» apunta a quien acusa falsamente a los creyentes.
Y fué lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña á todo el mundo; fué arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
Ap 12:9 · Reina-Valera 1909
La «serpiente antigua» nos lleva de vuelta al Edén, donde la serpiente engañó a Eva (Génesis 3:1). El mismo versículo lo llama el engañador de todo el mundo. Y Jesús habla de él en términos durísimos.
Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. Él, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
Jn 8:44 · Reina-Valera 1909
MacArthur entiende «homicida desde el principio» como alusión a la caída de Adán y Eva, cuando Satanás los tentó y trajo la muerte. William MacDonald explica que Jesús no quiere decir que sus oyentes hubieran nacido del diablo, sino que lo imitaban: mentían y odiaban como él.
¿De dónde salió?
La Biblia no ofrece un relato completo, y los cristianos leen los pasajes clave de manera distinta. El profeta Isaías entona una canción burlona sobre la caída del rey de Babilonia.
¡Cómo caiste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas las gentes. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo, en lo alto junto á las estrellas de Dios ensalzaré mi solio, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del aquilón; Sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres en el sepulcro, á los lados de la huesa.
Is 14:12–15 · Reina-Valera 1909
En su contexto, estas palabras hablan de un gobernante humano al que su orgullo derribó. La Biblia de Estudio de Ginebra menciona las dos lecturas: los versículos se refieren directamente al rey, pero a veces la «estrella de la mañana» se entiende como el nombre del ángel caído, y la comparación encaja porque el orgullo causó ambas caídas. MacArthur va más lejos y piensa que tras el rey está Satanás mismo. Recuerda que Jesús aplicó este pasaje a la caída de Satanás (Lucas 10:18) y que la lamentación sobre el rey de Tiro puede leerse igual (Ezequiel 28:12). Jamieson, Fausset y Brown también ven en estas palabras una imagen de Satanás, el espíritu que impulsaba el poder pagano.
Todas las lecturas comparten la raíz de la caída: el orgullo y el deseo de ser como el Altísimo. Se interprete como se interprete, en la Escritura Satanás es un ser creado que se rebeló, nunca un igual de Dios.