Los nombres de Dios y su significado

Respuesta breve

El nombre personal de Dios en la Biblia es el SEÑOR (Yahveh, de «Yo soy»), que habla de su naturaleza eterna, existente por sí misma y fiel. Otros nombres como Elohim, Dios Todopoderoso y Señor muestran otros aspectos de quién es Él.

En la Biblia un nombre es más que una etiqueta. Dice quién es alguien, y cuando Dios da a conocer su nombre, nos muestra su carácter. Por eso la Escritura usa varios nombres para Dios, y cada uno abre otro aspecto de Él.

El nombre sobre todo nombre: el SEÑOR

Cuando Dios envió a Moisés a sacar a Israel de Egipto, Moisés preguntó qué debía decir si el pueblo le preguntaba quién lo enviaba.

Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros. Y dijo más Dios á Moisés: Así dirás á los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado á vosotros. Este es mi nombre para siempre, este es mi memorial por todos los siglos.

Ex 3:14–15 · Reina-Valera 1909

Matthew Henry explica que «Yo soy el que soy» habla de lo que Dios es en sí mismo: existe por sí mismo y no depende de nadie, es eterno e inmutable, no se le puede comprender del todo y es fiel a sus promesas.

En el texto hebreo este nombre se escribe con cuatro consonantes, YHWH, que suele pronunciarse «Yahveh». John MacArthur explica que se consideraba tan sagrado que no se pronunciaba, y los copistas escribieron bajo las consonantes las vocales de «Adonai» («Señor»), de donde nació la forma «Jehová». Por eso la mayoría de las traducciones escriben «el SEÑOR» con mayúsculas. Según MacArthur, el sentido que mejor encaja es «Yo soy, el que siempre fue y siempre será».

La Biblia subraya que este nombre pertenece solo a Dios.

Y conozcan que tu nombre es JEHOVÁ; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra.

Sal 83:18 · Reina-Valera 1909

MacArthur ve aquí el deseo de que hasta los pueblos paganos sepan que el Dios de la Biblia es el único Dios.

Yo Jehová: este es mi nombre; y á otro no daré mi gloria, ni mi alabanza á esculturas.

Is 42:8 · Reina-Valera 1909

Solo el Señor, Creador del cielo y de la tierra, puede llamarse Dios y recibir la adoración de los hombres; su gloria no la comparte con nadie.

Otros nombres, otros aspectos de Dios

El primer nombre de Dios en la Biblia es Elohim (Génesis 1:1). MacArthur explica que es una palabra general para la divinidad y uno de los nombres del Dios verdadero, aunque a veces se usa también para falsos dioses, ángeles o jueces. La palabra está en plural, pero el verbo que la acompaña va en singular; algunos intérpretes ven en ello una alusión a la Trinidad.

Cuando Abram tenía noventa y nueve años, Dios se le apareció con un nombre nuevo (Génesis 17:1). «Dios Todopoderoso» (El Shaddai) habla de un poder que nada detiene. Aquí no es Abram quien da nombre a Dios: es Dios mismo quien le habla de su poder.

«Señor» (Adonai) es el nombre que habla de la autoridad de Dios sobre quienes le pertenecen. En el Nuevo Testamento el mismo título «Señor» se aplica a Jesús (por ejemplo, en Romanos 10:13).

Jesús y el nombre «Yo soy»

El uso más llamativo de este nombre ocurre en una discusión de Jesús con sus opositores en el templo.

Díjoles Jesús: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.

Jn 8:58 · Reina-Valera 1909

MacArthur explica que Jesús se declaró Dios, el SEÑOR del Antiguo Testamento, con las palabras de Éxodo 3:14. William MacDonald observa que no dijo «yo era», lo que solo habría significado que vivió antes que Abraham, sino que usó el nombre «Yo soy» y habló así de su existencia eterna. Los oyentes lo entendieron: tomaron piedras para matarlo por lo que consideraban blasfemia.

Jesús nos da también un nombre aún más personal: enseña a sus seguidores a orar a Dios como Padre (Mateo 6:9). Más en El Padre Nuestro: oración completa y significado.

Los nombres de Dios no son palabras mágicas, sino una invitación a conocerlo: el eterno «Yo soy» que cumple sus promesas, el Todopoderoso que puede lo que nosotros no podemos y el Padre que nos escucha. Cuanto más leemos la Escritura, más nos dicen estos nombres. Puedes empezar con ¿Cómo es Dios?.