¿Qué es Pentecostés según la Biblia?
Respuesta brevePentecostés era la fiesta judía de las Semanas, celebrada cincuenta días después de la Pascua. En esa fiesta, poco después de la resurrección y la ascensión de Jesús, el Espíritu Santo vino sobre sus discípulos en Jerusalén, Pedro predicó a Cristo y unas tres mil personas creyeron. Los cristianos recuerdan ese día como el comienzo de la iglesia.
La palabra Pentecostés viene del griego y significa «quincuagésimo». En la Biblia nombra dos cosas que van juntas:
una fiesta de la cosecha del Antiguo Testamento y el día de Hechos 2 en que el Espíritu Santo vino sobre los
primeros seguidores de Jesús. Para entender lo segundo, conviene empezar por lo primero.
Una fiesta de la cosecha cincuenta días después de la Pascua
Dios dio a Israel una fiesta que se contaba desde los días de la Pascua.
Y os habéis de contar desde el siguiente día del sábado, desde el día en que ofrecisteis el omer de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán: Hasta el siguiente día del sábado séptimo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis nuevo presente á Jehová.
Lv 23:15–16 · Reina-Valera 1909
Desde el día en que se ofrecía la primera gavilla de la cosecha se contaban siete semanas completas, y la fiesta
caía en el día cincuenta. Por eso se llama también fiesta de las Semanas (Deuteronomio 16:10). Jamieson,
Fausset y Brown explican que era la segunda de las tres grandes fiestas anuales de Israel: la Pascua marcaba la
cosecha de la cebada, y Pentecostés celebraba la recolección del trigo. Matthew Henry señala que ese día se ofrecían
dos panes hechos con la harina nueva como primicias (Levítico 23:17). Más tarde la tradición judía unió además
esta fiesta con la entrega de la Ley en el Sinaí.
John MacArthur ve aquí una figura. Pentecostés era la fiesta de las primicias, y ese día el Espíritu vino como el
primer pago de lo que Dios ha prometido a su pueblo. Los creyentes reunidos aquel día fueron las primicias de una
gran cosecha que aún estaba por venir.
La promesa del Espíritu
La noche antes de morir, Jesús preparó a sus discípulos para su partida con una promesa.
Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros.
Jn 14:16–17 · Reina-Valera 1909
MacArthur explica que «otro» significa otro de la misma clase: alguien como Jesús mismo, que ocuparía su lugar y
continuaría su obra. La palabra traducida «Consolador» describe a alguien llamado a ponerse al lado para ayudar.
William MacDonald añade que en el Antiguo Testamento el Espíritu venía sobre las personas por un tiempo, pero ahora
permanecería con los creyentes para siempre. La Biblia de Estudio de Ginebra hace una precisión: esto no significa
que el Espíritu estuviera ausente antes del pueblo de Dios, sino que en Pentecostés se cumplió una promesa concreta.
Después de su resurrección, Jesús mandó a los discípulos esperar en Jerusalén hasta recibir poder de lo alto, para
ser sus testigos hasta lo último de la tierra (Hechos 1:4–5, Hechos 1:8).
Qué pasó el día de Pentecostés
Cuando llegó el día de la fiesta, los creyentes estaban reunidos.
Y COMO se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos; Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que corría, el cual hinchió toda la casa donde estaban sentados; Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentó sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen.
Hch 2:1–4 · Reina-Valera 1909
Según la Biblia de Estudio de Ginebra, allí estaban todos los apóstoles y probablemente unas ciento veinte personas
(Hechos 1:15). Lucas escoge bien sus palabras: hubo un estruendo como de viento y lenguas como de fuego.
MacDonald señala que eran señales que se podían oír y ver. MacArthur recuerda que en la Escritura el viento suele
representar al Espíritu (Juan 3:8), y el fuego es una señal conocida de la presencia de Dios, como en la zarza
ardiente (Éxodo 3:2).
Por la fiesta, Jerusalén estaba llena de peregrinos judíos de muchas naciones. Henry observa que el Espíritu fue
derramado precisamente en una fiesta multitudinaria, para que la noticia llegara lo más lejos posible. Lucas
enumera las naciones presentes, y cada grupo oía a los creyentes hablar en su propia lengua de las maravillas de
Dios (Hechos 2:5–11). Unos estaban asombrados; otros se burlaban y decían que estaban borrachos
(Hechos 2:12–13).
Entonces se levantó Pedro. MacDonald comenta que el hombre que pocas semanas antes había negado a su Señor ahora
hablaba con el valor de un león. Eran apenas las nueve de la mañana, dijo Pedro, demasiado temprano para estar
ebrios. Lo que veían era lo que había anunciado el profeta Joel.
Mas esto es lo que fué dicho por el profeta Joel: Y será en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Y vuestros mancebos verán visiones, Y vuestros viejos soñarán sueños:
Hch 2:16–17 · Reina-Valera 1909
MacArthur explica que «los postreros días» abarcan toda la época que comenzó con la primera venida de Cristo y llega
hasta su regreso. Luego Pedro predicó a Jesús: crucificado por los hombres, resucitado por Dios, exaltado a la
diestra de Dios y ahora el que había derramado el Espíritu (Hechos 2:22–36). Los oyentes quedaron profundamente
conmovidos.
Entonces oído esto, fueron compungidos de corazón, y dijeron á Pedro y á los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.
Hch 2:37–39 · Reina-Valera 1909
MacArthur señala que la palabra traducida «se compungieron» significa ser traspasados: de pronto entendieron que
habían rechazado a su Mesías. El arrepentimiento, explica, es un verdadero giro del pecado hacia Dios. La Biblia de
Estudio de Ginebra hace notar que el don que Pedro promete es el Espíritu Santo mismo junto con el perdón, y que
«todos los que están lejos» incluye a los gentiles. El resultado fue asombroso.
Así que, los que recibieron su palabra, fueron bautizados: y fueron añadidas á ellos aquel día como tres mil personas.
Hch 2:41 · Reina-Valera 1909
Qué significa Pentecostés para los cristianos
Pentecostés muestra que Jesús cumplió su palabra. El Espíritu prometido vino y ahora vive en todo el que pertenece a
Cristo (Romanos 8:9). MacDonald llama a Pentecostés el nacimiento de la iglesia: desde ese día los creyentes
fueron unidos en un solo cuerpo.
También muestra el alcance del evangelio. Ese día personas de muchas naciones oyeron un mismo mensaje sobre Jesús
en sus propias lenguas, y la promesa de Pedro era para todos los que están lejos. Henry relaciona este día con el
Sinaí: el Espíritu fue dado con fuego y lenguas para anunciar el evangelio no solo a los judíos, sino a toda
criatura.
Por último, Pentecostés muestra para qué es el poder del Espíritu. No vino para exhibir a los discípulos, sino para
hacerlos testigos de Cristo. El mismo Espíritu produce hoy su fruto en los creyentes, como Pablo lo describe en
¿Qué es el fruto del Espíritu? Muchas iglesias celebran todavía
Pentecostés siete semanas después de la Pascua de Resurrección, como recordatorio de que el Señor resucitado no ha
dejado solo a su pueblo.