¿Qué es el evangelio según la Biblia?

Respuesta breve

El evangelio es la buena noticia de que Jesucristo murió por nuestros pecados y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras. Es poder de Dios para salvación de todo el que cree, y nos llama a arrepentirnos y confiar en Él.

«Evangelio» significa «buenas nuevas». Warren Wiersbe recuerda que en el Antiguo Testamento la palabra se usaba para las buenas noticias de victoria, y que en el Nuevo designa el mensaje de Jesucristo, el Hijo de Dios, que murió por los pecados del mundo. Eso ya dice algo: el evangelio no es, en primer lugar, un reglamento ni un método para vivir mejor. Es una noticia, el anuncio de lo que Dios ha hecho.

El Nuevo Testamento responde a esta pregunta en varios lugares. Juntos muestran un mensaje lo bastante sencillo para un niño y lo bastante profundo para llenar toda la Biblia.

La buena noticia en labios de Jesús

Jesús comenzó su ministerio en Galilea predicando el evangelio del reino de Dios.

Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio.

Mr 1:15 · Reina-Valera 1909

John MacArthur explica que «el tiempo se ha cumplido» no se refiere al calendario, sino a un tiempo de acción decisiva de Dios, y que «se ha acercado» significa que el Rey estaba presente. William MacDonald lo entiende igual: el Rey prometido desde hacía siglos había llegado, y se llamaba a la gente a apartarse del pecado y creer la buena noticia acerca de Él.

Fíjese en que Jesús une dos llamados. MacArthur dice que el arrepentimiento y la fe son la respuesta necesaria del ser humano al ofrecimiento misericordioso de salvación por parte de Dios. Son dos caras de una misma respuesta, como se explica en ¿Qué es el arrepentimiento?.

El evangelio en pocos hechos

Años después, Pablo recordó a la iglesia de Corinto lo que les había predicado, y lo resumió de la forma más breve que tenemos.

ADEMÁS os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; Por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo fué muerto por nuestros pecados conforme á las Escrituras; Y que fué sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme á las Escrituras;

1 Co 15:1–4 · Reina-Valera 1909

MacDonald destaca el primer hecho: Cristo murió por nuestros pecados. Esto subraya el carácter sustitutivo de su muerte. No murió por sus propios pecados ni solo como mártir, sino para pagar la pena que nuestros pecados merecían. Y todo fue «conforme a las Escrituras»: MacDonald señala Isaías 53 para su muerte y sepultura y los Salmos para su resurrección. MacDonald añade que esta debe ser siempre la prueba en toda cuestión de fe: ¿qué dicen las Escrituras?

MacArthur explica que, para empezar su enseñanza sobre la resurrección, Pablo repasa la evidencia: la iglesia, las Escrituras, los testigos oculares, el propio apóstol y el mensaje común. La resurrección es parte del evangelio, no un añadido. Un Salvador que hubiera muerto y quedado en la tumba no podría dar vida. Quien resucitó puede prometerla. Hay más sobre esto en ¿Por qué tuvo que morir Jesús?.

El evangelio es poder de Dios

Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud á todo aquel que cree; al Judío primeramente y también al Griego.

Ro 1:16 · Reina-Valera 1909

MacArthur recuerda lo que Pablo había vivido: encarcelado en Filipos, echado de Tesalónica, vilipendiado en Atenas, apedreado en Galacia. Y aun así estaba ansioso de predicar en Roma, el centro del poder político y de la religión pagana. Para MacDonald, Pablo no se avergonzaba porque sabía que el evangelio es el mensaje de cómo Dios, por su poder, salva a todo el que cree en su Hijo, y que ese poder se ofrece por igual a judíos y a griegos.

MacArthur añade que la palabra griega para «poder» es de la que viene «dinamita», y que solo el poder de Dios puede vencer la naturaleza pecaminosa del ser humano y dar vida nueva. El evangelio no nos dice que subamos hasta Dios. Anuncia que Dios ha bajado hasta nosotros.

Solo hay un evangelio

Como tanto depende de este mensaje, Pablo lo defiende con firmeza. A los gálatas les escribe que quien predique un evangelio distinto queda bajo el juicio de Dios (Gálatas 1:6–9).

MacDonald explica que los gálatas habían cambiado el verdadero evangelio por una mezcla de ley y gracia. MacArthur dice que, al añadir la ley, los falsos maestros convertían un mensaje de misericordia inmerecida en uno de favor ganado.

Por eso el evangelio no dice: «Haz esto y te salvarás». Dice: «Esto se ha hecho por ti; confía en Él». Nuestra parte es responder como pidió Jesús: apartarnos del pecado, creer y recibir lo que Dios da. Cómo actúa ese regalo gratuito se explica en ¿Qué es la gracia de Dios?.