Las 12 tribus de Israel: nombres y significado

Respuesta breve

Las doce tribus de Israel descienden de los doce hijos de Jacob, a quien Dios llamó Israel: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, Dan, Neftalí, Gad, Aser, José y Benjamín. Los hijos de José, Efraín y Manasés, llegaron a ser tribus propias, y Leví fue la tribu sacerdotal sin territorio. De Judá salieron los reyes y el Mesías.

El pueblo de Israel lleva el nombre de Jacob, nieto de Abraham, a quien Dios llamó Israel. Sus doce hijos fueron los padres de doce tribus, y toda la historia de Israel en el Antiguo Testamento es la historia de estas tribus: la salida de Egipto, el reparto de la tierra prometida, los reyes y el exilio.

Doce hijos de cuatro madres

Los hijos de Jacob nacieron de sus dos esposas, Lea y Raquel, y de sus dos siervas, Bilha y Zilpa. Génesis los enumera según sus madres.

Y acaeció, morando Israel en aquella tierra, que fué Rubén y durmió con Bilha la concubina de su padre; lo cual llegó á entender Israel. Ahora bien, los hijos de Israel fueron doce: Los hijos de Lea: Rubén el primogénito de Jacob, y Simeón, y Leví, y Judá, é Issachâr, y Zabulón. Los hijos de Rachêl: José, y Benjamín. Y los hijos de Bilha, sierva de Rachêl: Dan, y Nephtalí. Y los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad, y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Padan-aram.

Gn 35:22–26 · Reina-Valera 1909
  • Lea: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón.
  • Raquel: José y Benjamín.
  • Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftalí.
  • Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser.

John MacArthur señala que la lista va precedida de una nota triste: el pecado de Rubén con la concubina de su padre, que manchó su derecho a ser llamado primogénito. La lista aparece justo después del nacimiento de Benjamín, el único hijo nacido en Canaán. Con él se completó el número doce.

La bendición de Jacob sobre cada tribu

Antes de morir en Egipto, Jacob reunió a sus hijos y habló sobre cada uno de ellos (Génesis 49:1–28).

Y LLAMÓ Jacob á sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los postreros días. Juntaos y oid, hijos de Jacob; Y escuchad á vuestro padre Israel.

Gn 49:1–2 · Reina-Valera 1909

Los comentaristas coinciden en que Jacob hablaba menos de sus hijos como personas que de las tribus que saldrían de ellos. Jamieson, Fausset y Brown subrayan que aquí habla el profeta inspirado por el Espíritu Santo más que el anciano moribundo. MacArthur añade que cada profecía nacía del carácter que el hijo mostraba en ese momento.

Los tres mayores escuchan palabras duras. Rubén perdió por su pecado los derechos de la primogenitura, y JFB observa que de su tribu no salió ningún juez, profeta ni gobernante. Simeón y Leví serían esparcidos en Israel por su crueldad en Siquem. William MacDonald explica cómo se cumplió: Simeón quedó absorbido en gran parte por Judá (Josué 19:1–9), y los levitas recibieron 48 ciudades por todo el país. También aclara que Jacob maldijo su ira cruel, no a las personas.

La bendición más larga es para Judá.

No será quitado el cetro de Judá, Y el legislador de entre sus piés, Hasta que venga Shiloh; Y á él se congregarán los pueblos.

Gn 49:10 · Reina-Valera 1909

Judá significa «alabanza», y de esta tribu vinieron David y los reyes de Jerusalén. MacArthur llama a Siloh un nombre cifrado del Mesías, aquel a quien pertenece el cetro. MacDonald reconoce que no se sabe con certeza qué significa la palabra, pero coincide con Matthew Henry en que se refiere al Mesías, de quien Henry dice que vendría de Judá, la tribu real. El Nuevo Testamento llama a Jesús el León de la tribu de Judá (Apocalipsis 5:5).

Los demás hijos reciben palabras más breves. Zabulón se beneficiaría del comercio por mar. Dan, cuyo nombre significa «juez», juzgaría a su pueblo, pero MacArthur nota que esa tribu se hizo conocida después por su idolatría. Gad viviría bajo ataques constantes, Aser tendría comida abundante y Neftalí aparece como una cierva suelta. José es una rama fructífera cuya fuerza viene del Fuerte de Jacob. Benjamín es un lobo: una tribu guerrera de la que salieron el rey Saúl y el apóstol Pablo (Filipenses 3:5). El capítulo termina con un resumen.

Todos estos fueron las doce tribus de Israel: y esto fué lo que su padre les dijo, y bendíjolos; á cada uno por su bendición los bendijo.

Gn 49:28 · Reina-Valera 1909

La doble porción de José y la tribu sin tierra

¿Por qué algunas listas incluyen a Efraín y Manasés y otras a José y Leví? Antes de la bendición, Jacob había adoptado como suyos a los dos hijos de José.

Y ahora tus dos hijos Ephraim y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese á ti á la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos:

Gn 48:5 · Reina-Valera 1909

MacArthur explica que Jacob lo hizo por gratitud hacia José, que había preservado a la familia. Cada uno de los dos llegó a ser una tribu, y así José recibió la doble porción del primogénito.

Leví, en cambio, no recibió territorio.

Mas á la tribu de Leví no dió Moisés heredad: Jehová Dios de Israel es la heredad de ellos como él les había dicho.

Jos 13:33 · Reina-Valera 1909

Según MacArthur, Dios apartó a los levitas para su servicio: su herencia era su lugar delante del Señor, y sus 48 ciudades estaban repartidas en el territorio de todas las tribus, para que el culto estuviera al alcance de todo el pueblo. Por eso la tierra se dividió igualmente en doce partes, con Efraín y Manasés en lugar de José y Leví.

Qué pasó con las tribus

Después de Salomón el reino se dividió. Diez tribus formaron el reino del norte, Israel, y Judá y Benjamín formaron el reino de Judá. En el año 722 a. C. Asiria tomó Samaria y deportó a los habitantes del norte (2 Reyes 17:6). De ahí viene la idea de las «tribus perdidas». Sin embargo, MacArthur señala que las diez tribus del norte nunca desaparecieron del todo: personas de cada una de ellas se habían unido a Judá antes y después del exilio en Babilonia. Por eso el Nuevo Testamento sigue hablando de las doce tribus (Hechos 26:7; Santiago 1:1), y Lucas menciona que la profetisa Ana era de la tribu de Aser (Lucas 2:36).

Las tribus aparecen otra vez en Apocalipsis, donde se sella a doce mil de cada tribu como siervos de Dios.

Y oí el número de los señalados: ciento cuarenta y cuatro mil señalados de todas las tribus de los hijos de Israel. De la tribu de Judá, doce mil señalados. De la tribu de Rubén, doce mil señalados. De la tribu de Gad, doce mil señalados. De la tribu de Aser, doce mil señalados. De la tribu de Neftalí, doce mil señalados. De la tribu de Manasés, doce mil señalados. De la tribu de Simeón, doce mil señalados. De la tribu de Leví, doce mil señalados. De la tribu de Issachâr, doce mil señalados. De la tribu de Zabulón, doce mil señalados. De la tribu de José, doce mil señalados. De la tribu de Benjamín, doce mil señalados.

Ap 7:4–8 · Reina-Valera 1909

Esta lista es poco común: falta Dan, y José ocupa el lugar de Efraín. MacDonald sugiere que Dan y Efraín no aparecen porque llevaron a Israel a la idolatría. Sobre quiénes son los 144.000, los comentaristas difieren. MacArthur y MacDonald ven en ellos a creyentes judíos durante la gran tribulación. Matthew Henry, en cambio, ve aquí a la Iglesia universal representada con la figura de Israel.

La historia de las doce tribus muestra a un Dios que cumple sus promesas a una familia muy imperfecta. La caída de Rubén, la violencia de Simeón y Leví y los pecados del propio Judá no detuvieron el plan de Dios. Por medio de Judá envió al Rey prometido, Jesucristo, y en las puertas de la nueva Jerusalén están escritos los nombres de las doce tribus (Apocalipsis 21:12).