¿Qué significa nacer de nuevo?

Respuesta breve

Nacer de nuevo significa recibir de Dios una vida espiritual nueva. El Espíritu Santo la da por medio de la palabra de Dios a quien confía en Cristo, y la persona pasa a ser hija de Dios y una nueva criatura.

«Nacer de nuevo» es una expresión que mucha gente usa sin saber de dónde viene. Viene de una conversación nocturna entre Jesús y un respetado maestro judío llamado Nicodemo. Después se ha usado como etiqueta, a veces en broma, pero en el Evangelio de Juan describe algo sencillo y radical: un segundo nacimiento, esta vez de parte de Dios.

Lo que Jesús le dijo a Nicodemo

Nicodemo se acercó a Jesús con un elogio y, probablemente, con una pregunta sobre el reino de Dios. Jesús no respondió al elogio.

Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.

Jn 3:3 · Reina-Valera 1909

John MacArthur dice que Jesús respondió la pregunta que Nicodemo ni siquiera formuló: leyó sus pensamientos y fue a la raíz de su problema, la necesidad de un cambio espiritual producido por el Espíritu Santo. Añade que los fariseos pensaban que el simple origen físico y el cumplimiento de ritos les daban derecho al reino. William MacDonald lo expresa así: Nicodemo había venido a aprender algo, pero lo que de verdad necesitaba era nacer de lo alto. Así como el primer nacimiento es necesario para la vida física, el segundo lo es para la vida de Dios.

Nicodemo entendió las palabras al pie de la letra y preguntó cómo un adulto puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre. MacDonald señala que el hombre natural no acepta las cosas del Espíritu de Dios. Por eso nacer de nuevo no es superación personal, sino algo que Dios hace.

Jesús insiste.

Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez.

Jn 3:5–7 · Reina-Valera 1909

El agua y el Espíritu

«Nacer de agua y del Espíritu» se entiende de más de una manera. MacDonald enumera las principales. Muchos toman el agua literalmente como bautismo, pero según él eso contradice el resto de la Biblia, donde la salvación viene por la fe en Cristo y el bautismo corresponde a quienes ya son salvos. Otros ven en el agua la Palabra de Dios, como en Efesios 5:26.

MacArthur lee el pasaje desde el Antiguo Testamento: ve una limpieza espiritual, como en la promesa de Ezequiel del agua limpia y un espíritu nuevo (Ezequiel 36:25–27). Sea cual sea la interpretación, un punto es común: el nuevo nacimiento es obra del Espíritu. Sobre el bautismo mismo, lea ¿Qué es el bautismo?.

Dios da, nosotros recibimos

Para MacDonald, la verdad más sencilla y clara del evangelio, que la salvación no se basa en las buenas obras, es la que más cuesta recibir al ser humano: nadie llega a ser cristiano simplemente por tratar de vivir una vida cristiana.

No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo;

Tit 3:5 · Reina-Valera 1909

MacArthur ve en el «lavamiento de la regeneración» una limpieza maravillosa del pecado y el don de una nueva vida espiritual como hijos de Dios.

Pedro dice lo mismo a su manera.

Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre.

1 P 1:23 · Reina-Valera 1909

MacDonald explica que la vida física comienza con una simiente sujeta al deterioro y a la muerte, mientras que la simiente del nuevo nacimiento es la palabra de Dios, viva y permanente. Al oír y leer la Biblia, las personas se reconocen pecadoras y se convencen de que Cristo es el único Salvador. MacArthur añade que el Espíritu usa la Palabra para dar vida: es la verdad salvadora del evangelio.

Una nueva criatura

¿Qué cambia cuando alguien nace de nuevo?

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

2 Co 5:17 · Reina-Valera 1909

MacDonald advierte que este versículo a veces se usa mal: describe la posición del creyente en Cristo, no que los viejos hábitos desaparezcan al instante. El creyente es verdaderamente nuevo en posición, en vida y en dirección, y el cambio se va abriendo paso por el resto de su vida. MacArthur ve en «en Cristo» seguridad, aceptación, esperanza futura y participación en la naturaleza de Cristo.

Para quien hace la pregunta, es una buena noticia. El nuevo nacimiento no se gana ni se alcanza esforzándose más. Se da a quienes se vuelven a Cristo y confían en Él. Cómo dar ese paso se explica en ¿Cómo ser salvo?.