¿Qué es el temor de Dios?

Respuesta breve

El temor de Dios es una reverencia profunda ante Él que lleva a confiar y obedecer. No es miedo a un amo severo, sino la respuesta correcta de la criatura ante un Creador santo y amoroso; la Biblia lo llama el principio de la sabiduría.

La palabra «temor» parece no encajar con un Dios que ama. Sin embargo, la expresión «el temor de Jehová» recorre toda la Biblia, y no significa lo que solemos imaginar. Habla de una persona que toma a Dios en serio: se maravilla ante su grandeza, confía en Él y desea agradarle.

Reverencia, no terror

El libro de Proverbios comienza su enseñanza con esta idea.

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová: Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Pr 1:7 · Reina-Valera 1909

John MacArthur explica que la reverencia hacia Dios es el tema dominante de este libro, sobre todo de sus primeros nueve capítulos, y que ese sentimiento reverente de asombro y admiración es fundamental para todo conocimiento y sabiduría espiritual. William MacDonald lo llama el versículo clave del libro: quien quiere ser sabio debe empezar reverenciando a Dios, confiando en Él y obedeciéndole.

MacDonald se pregunta, además, si hay algo más razonable que una criatura confiando en su Creador, y si hay algo más insensato que rechazar la Palabra de Dios y vivir según las propias ideas. Por eso, el temor de Jehová no se opone a la confianza. Quien está asustado huye de lo que teme; quien teme al Señor se acerca a Él. La Biblia habla con alegría de su misericordia para con los que le temen (Salmo 103:11).

El principio de la sabiduría

Tres pasajes dicen casi lo mismo, y la repetición es intencionada.

El temor de Jehová es el principio de la sabiduría; Y la ciencia de los santos es inteligencia.

Pr 9:10 · Reina-Valera 1909

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová: Buen entendimiento tienen cuantos ponen aquéllos por obra: Su loor permanece para siempre.

Sal 111:10 · Reina-Valera 1909

MacArthur señala que una persona sin fe puede opinar sobre la vida y la verdad, pero no tendrá verdadero conocimiento mientras no reciba el perdón de sus pecados y no reverencie a Dios. Esa es una forma de decir que sin Dios la sabiduría queda a medias.

El salmo continúa diciendo que tienen buen entendimiento los que cumplen los mandamientos del Señor. El temor de Dios, por tanto, no es un estado de ánimo, sino que se nota en la manera de vivir.

El todo del hombre

Eclesiastés dedica doce capítulos a mirar la vida «debajo del sol», con sus placeres, trabajos e incertidumbres, y al final llega a una conclusión.

El fin de todo el discurso oído es este: Teme á Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

Ec 12:13 · Reina-Valera 1909

MacArthur explica que Salomón, al mirar atrás, no considera decisiva la muerte, sino el juicio, porque Dios juzgará todo acto de todo ser humano (Eclesiastés 12:14). Matthew Henry recuerda que Salomón cierra el libro repitiendo su tema, la vanidad de todo lo que el mundo ofrece, como quien habla desde una experiencia propia y costosa.

Los cristianos deben leer esto con cuidado. MacDonald advierte que el temor de Dios en Eclesiastés no equivale a la fe que salva, y que los creyentes podemos dar gracias porque el Salvador nos libró del temor servil al juicio. Cita las palabras de Juan sobre el perfecto amor que echa fuera el temor (1 Juan 4:18). No obedecemos por miedo, sino por amor, y aun así seguimos asombrados ante Aquel a quien amamos.

Qué significa para nosotros

Temer al Señor es recordar quién es Dios y quiénes somos nosotros. Es tomar en serio su Palabra, aborrecer lo que Él aborrece (Proverbios 8:13) y no tratar a la ligera su gracia. También libera: quien teme a Dios como corresponde no necesita temer a nadie más.

Se crece en esto leyendo la Biblia para conocer a Dios como es, orando con sinceridad y reverencia, y obedeciendo en lo pequeño. Si Dios te parece solo lejano o solo severo, mira a Jesús: en Él se encuentran la grandeza de Dios y su amor.