¿Qué es el Reino de Dios?

Respuesta breve

El Reino de Dios es el gobierno de Dios sobre su pueblo por medio de Jesucristo, el Rey. No es un estado político: comienza ahora en el corazón de quienes confían en Él y se mostrará en plenitud cuando Cristo vuelva.

El Reino de Dios es uno de los temas principales de Jesús. Comenzó su ministerio anunciándolo, contó muchas parábolas sobre él y enseñó a sus seguidores a orar por su venida. Aun así, siempre se lo ha malentendido, desde los fariseos de su tiempo hasta muchos lectores de hoy. La respuesta de la Biblia es a la vez más sencilla y más grande que un país o una iglesia: el Reino está allí donde Dios reina como Rey.

Un reino que no es de este mundo

Cuando Jesús estuvo ante Pilato, acusado de llamarse rey, dio una respuesta sorprendente.

Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado á los Judíos: ahora, pues, mi reino no es de aquí.

Jn 18:36 · Reina-Valera 1909

John MacArthur explica que Jesús quiso decir que su reino no está ligado a las organizaciones políticas terrenales ni procede del sistema pecaminoso del mundo que se opone a Dios. Los reinos de la tierra se sostienen con la fuerza; si el suyo fuera de esa clase, sus siervos habrían peleado. William MacDonald añade que Cristo reconoció ser Rey, pero no el rey que los judíos pintaban ni uno que amenazara a Roma: su Reino no se conquista con armas humanas ni sus metas son carnales.

Los fariseos se equivocaban desde el otro lado. MacDonald escribe que, como judíos, esperaban un reino establecido con gran poder y gloria, con señales externas y grandes cambios políticos. Jesús les respondió de otro modo.

Ya presente y todavía por venir

Y preguntado por los Fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia; Ni dirán: Helo aquí, ó helo allí: porque he aquí el reino de Dios entre vosotros está.

Lc 17:20–21 · Reina-Valera 1909

MacArthur entiende que la expresión «dentro de vosotros» se refiere al corazón humano y considera poco probable que Jesús aludiera a los propios fariseos; para él, Jesús inauguraba una era en la que el Reino se manifiesta en el gobierno de Dios sobre los corazones por medio de la fe en el Salvador. John Wesley lo expresa así: el Reino está en medio de vosotros, presente en el alma de todo verdadero creyente, un reino espiritual y un principio interior.

Cristianos que coinciden en esto imaginan de distinto modo el futuro del Reino: unos esperan un reinado de mil años de Cristo en la tierra (Apocalipsis 20:4), otros ven en ese pasaje su gobierno actual o lo leen de forma simbólica. Todos están de acuerdo en que Él volverá como Rey, y por eso Jesús nos enseñó a orar para que su Reino venga (Mateo 6:10).

Cómo es el Reino hoy

Pablo muestra cómo es la vida en el Reino a una iglesia donde los creyentes discutían por la comida.

Que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu Santo.

Ro 14:17 · Reina-Valera 1909

MacArthur describe el Reino aquí como la esfera de la salvación, donde Dios gobierna los corazones de los salvados. La justicia es una vida santa de obediencia, y la paz, el reposo en el amor que produce el Espíritu. MacDonald lo resume así: en el Reino cuentan las realidades espirituales, no los problemas de dieta; en un sentido amplio incluye a todos los que profesan lealtad a Dios, pero en la práctica lo forman solo los nacidos de nuevo.

Se entra en este Reino por un nuevo nacimiento, no por herencia ni esfuerzo (Juan 3:3).

Buscar primero

Jesús invita a no afanarse por la comida y el vestido, y señala lo principal.

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Mt 6:33 · Reina-Valera 1909

MacArthur relaciona aquí el Reino con la salvación: busca eso primero, y Dios se ocupará de lo demás. MacDonald lo lee como un pacto del Señor con sus seguidores: si pones los intereses de Dios en primer lugar, Él garantiza que cuidará de tus necesidades.

Buscar el Reino es preguntar qué quiere el Rey: confiar en Jesús, obedecerle en los días comunes y tratar a las personas como Él lo hace. Quien se ha inclinado ante Él ya pertenece a su Reino, que sigue creciendo.